Hablar cuando sea necesario

Que a Gonzalo le saquen en cara que no habla bonito, o que carece de un lenguaje florido, no prosperará como tema de campaña. Más bien pudiera ocurrir que se torne en contra de sus patrocinadores, por insulso y baladí. Tampoco comparto que los estrategas del candidato presidencial por el PLD pretendan sacarle ventaja a un ruido que no permite a la gente percibir con claridad lo que hace o lo que desea destacar. Su caso, al tratarse de una carencia ostensible, amerita una política oficial de comunicación que administre su “verbo” y evitar que hable dos o tres veces al día sobre tópicos variados que no sean necesariamente los de su interés o conveniencia. Rescato el añejo dicho de que por la boca muere el pez.

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