Llevar una vida de perros

Mientras los viralatas viven libres, la comodidad de los canes de clase media es pura apariencia, como la de sus amos. Están sujetos ambos al mandato de un gurú televisivo que dice cómo pasearlos, su dieta y el trato obligado. Tienen sus propios salones de belleza y el mismo gurú, y las normas de higiene, sugieren cargar una fundita para recoger las heces, tarea nada agradable. La insistencia del animal a la hora del paseo taladra los nervios de cualquiera. Ni hablar de si se cruzan con un “pariente”; ni del obligado disimulo cuando “marcan territorio” a la vista de todos. Estas son solo algunas razones por las que cabría preguntarse quién es el que realmente lleva la vida de perro. (Colaboración de Santiago Almada).

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