México, RD y Venezuela

La primera ocasión que tuvo López Obrador de enseñar el alcance de la nueva política exterior mexicana, la tuvo al no firmar el Acuerdo de Lima, mediante el cual los países integrantes de ese grupo desconocen la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro que se instala mañana. Ese es el México histórico, de respeto absoluto a la autodeterminación de los pueblos. Pero también envió un mensaje: no asistirá. La República Dominicana, coherente con su votación en junio pasado en la OEA, no debiera representarse al más alto nivel, con lo que reflejaría que no hay total conformidad de cómo caminan las cosas en la tierra de Bolívar, pero que no deja de reconocer el derecho de los venezolanos a decidir ellos mismos su futuro.

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