20171020 https://www.diariolibre.com

Cuando comparamos los tapones con los árboles y el bosque, quizá no sea errado decir que una de sus causas es un transporte público deficiente para una ciudad superpoblada, donde la clase media baja (y la alta) cansadas de choferes groseros, vehículos sucios y viejos que amontonan a la gente como ganado, “se monta” en cuanto puede, a veces con facilidades otorgadas por los mismos empleadores. Esta realidad lanza a las calles miles de vehículos que se disputan el espacio y se amontonan en determinados puntos en una especie de guerra cotidiana que saca a la luz toda la ferocidad de las personas que manejan automóviles. Los tapones son el bosque, la jungla de las calles, y cada vehículo es un árbol que en vez de solucionar el problema, lo agrava con su carga de contaminación. (Colaboración de Santiago Almada).

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