Un país de gente buena
Una de las actitudes que han hecho grande a David Ortiz, además del terrorífico bate y sus 1,9 metros de estatura, es el comportamiento ejemplar dentro y fuera de las líneas de cal, la obra a favor de los más necesitados a través de su fundación y las actividades que despliega para nutrirla de recursos. Es del tipo de gente que abunda en el país, dedicada a hacer el bien y a la que no llegan, ni le interesan, reflectores y proyección mediática. La despedida a Ortiz como uno de los exponentes cimeros del béisbol y su intachable conducta, deben ser motivo de orgullo para todos los dominicanos, incluidos los que creen que nada sirve aquí, y los derrotados por la vida, aquellos pesimistas y tóxicos a quienes por momentos uno los cree arrepentidos de haber nacido en la tierra enaltecida hoy por Big Papi.
Nelson Rodríguez
Nelson Rodríguez