?Recordando a los titanes

?La pandemia de COVID-19 ha causado además de una crisis humana y de salud sin precedentes, una desaceleración económica que ha impactado en el sistema financiero mundial de una forma considerable, que hace recordar el impacto económico a raíz de la segunda guerra mundial que inspiró al economista británico Abba P. Lerner a postular el tratado fiscal denominado Finanzas Funcional, un legado histórico que garantizaba la seguridad económica ciudadana a través de la aplicación de políticas públicas robustas poniendo al Estado en un rol intervencionista para controlar la inflación y el pleno empleo, domesticar el ciclo económico e impulsar la prosperidad ciudadana o aplacar su ciclicidad.
Los insumos utilizados por Lerner se derivan del cartalismo o la teoría de que el dinero es una Criatura del Estado destinada a controlar el pleno empleo y el IPC, esto es, que el Gobierno tiene autoridad moral sobre el circulante y puede usarlo como medio para lograr objetivos tácitos orientados a controlar estas variables.
Un enfoque funcional
Las teorías de Lerner se basan en un enfoque funcional de la demanda agregada de Keynes y las políticas expansivas que permitieron a EE. U.U salir de la Gran Depresión. Además de que, el repunte económico de esta nación indujo el desarrollo de programas financieros tales como el Plan Marshall y otros rescates financieros al término de la Segunda Guerra Mundial.
En el caso de Lerner, el repago de la deuda y sus intereses se circunscriben a los excedentes generados por la aplicación de sus postulados, y reorienta el cobro fiscal a financiar el control de la inflación y el pleno empleo, restringiendo su uso en aplicaciones financieras y eximiendo al Gobierno de incrementar la deuda para dichos fines.
La economía Keynesiana de la cual se desprende en parte estos fundamentos forma parte de un conjunto de normas que rigen también la regulación del Estado, cuyas medidas otorgan períodos extensos de robustez económica que terminan con nuevas crisis económicas, esta corriente económica persiste hoy día a través de la nueva teoría económica Keynesiana.
Sobre el capital privado
La reorientación de la deuda interna hacia la productividad nacional se convierte en el pilar fundamental del marco teórico funcional, el cual consiste, en reorientar los recursos del Estado en aras de mantener la estabilidad económica e incrementar el valor del capital privado y los cobros fiscales, el primero mediante la intervención estatal de la inflación y el desempleo y el segundo, no por vía del incremento de la presión fiscal, sino por el volumen generado en operaciones fiscales producto del incremento de la productividad nacional.
Las retribuciones o frutos económicos de dichas intervenciones se recaudan en tiempos de bonanza o cuando la economía normaliza su posición financiera y la libre empresa se encuentran en capacidad plena de contribuir fiscalmente a la nación.
Los principios cartalistas no implican una actitud proteccionista, sino que influencia los principios capitalistas que mueve a la economía, aparte de que libra al Estado de la rigidez presupuestaria y reordena el endeudamiento acorde al poder productivo de una nación.
La fisura económica del Coronavirus
Ya hemos explicado, que la economía Keynesiana de la cual desprende gran parte de los fundamentos de Lerner también forma parte de un conjunto de normas que rigen la regulación Estatal, por lo que, el rescate financiero de las empresas no resulta ajeno a esta aseveración, de hecho, forma parte de su historia y constituye un aliado estratégico en el proceso de recuperación tanto para la reformulación de políticas públicas sostenibles, la recuperación de la libre empresa y el pleno empleo.
Domesticando el ciclo económico
La ciclicidad de las crisis ha inspirado a cientos de economistas a tratar de explicar el comportamiento del consumidor y la función de las autoridades monetarias respecto a la fiscalización de los contribuyentes con el objetivo de amansar los ciclos económicos.
En ese sentido, las políticas públicas sostenibles se basan en principios de autosuficiencia financiera que permite democratizar los esfuerzos de creación de valor de la libre empresa y utilizar mecanismos de recaudación y financiamiento efectivos que sustenten la macroeconomía de manera sostenible del lado gubernamental.
Conclusión
En 1936, la teoría Keynesiana interpeló el enfoque tradicional de la oferta agregada, y planteó mayor énfasis en las fluctuaciones de la demanda, sirviendo como base para poner fin a la gran crisis generada por la Gran Depresión de 1930.
Observamos que, en 1943, Abba P. Lerner propuso el tratado denominado Finanzas Funcional, un legado histórico que propone minimizar la inseguridad económica ciudadana a través de la implementación de políticas públicas recias, poniendo al Estado en un rol intervencionista en dos causas: inflación y pleno empleo.
Aspectos que hacen recordar aquella frase lapidaria de Antonio Gransci que las crisis se producen cuando lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir; y por igual a Joseph Stiglitz que favorece la importancia de un nuevo contrato social que genere confianza entre todos los elementos de nuestra sociedad, entre los ciudadanos y el gobierno, y entre esta generación y las generaciones futuras.

Juan F. Puello Martínez
Juan F. Puello Martínez