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Poliarquía y democracia

Es curioso, pero los dominicanos damos demasiada importancia a las elecciones sin pensar que las grandes decisiones políticas, las que en verdad afectan la vida y bienes de cada uno de nosotros, no se deciden en el cuarto cerrado de las mesas electorales.

Es cierto que las elecciones producen las autoridades que nos van a regir por un período determinado, pero como han demostrado Robert Dahl y Ostrom, en sociedades complejas como las modernas, no existe un solo centro de poder, sino una "poliarquía", para usar la feliz construcción de Dahl, es decir "muchos gobiernos" en la traducción literal del término.

En realidad, una sociedad con el poder distribuido de manera "poliárquica", es la única con capacidad de establecer un régimen verdaderamente democrático, porque como ha afirmado Ostrom, "si la unidad de la ley va a ser obtenida por medio de una unidad de poder ejercida por un solo agente como representativo soberano, entonces ese agente está en una posición privilegiada para determinar la distribución autoritaria de valores y para ejercer comando sobre los instrumentos legales de fuerza en una sociedad. A tales agentes no se les puede exigir responsabilidades en esa sociedad. Ellos son jueces de su propia causa en relación a los demás... El pueblo no puede gobernar en un sistema de comando y control que opera desde un único centro de autoridad final".

Por eso, la participación electoral es solo una faceta de la vida democrática. Hay que vigilar a diario para vivir en democracia.

atejada@diariolibre.com