Educación de calidad

La sociedad dominicana ha demandado por muchos años una solución definitiva al problema de la educación y hace un gran sacrificio financiero en procura de una educación de calidad. Todos estamos convencidos de que sin educación de calidad será difícil que República Dominicana logre su desarrollo y nuestros gobernantes deben actuar en función de esa realidad, no debe haber espacio para otro tipo de decisiones.

Hemos sido testigos del deterioro de nuestra educación pública, por eso surgió un pujante negocio con la educación. Estamos más que convencidos de que debemos producir un cambio en materia educativa, la mayoría de la gente lo reclama; solo tenemos que recordar las protestas de las sombrillas amarilla por el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación, que la clase política se comprometió a ejecutar y aplicar las políticas necesarias para producir la transformación demandada.

Los estudios de organismos internacionales y de entidades dominicanas que luchan por una educación de calidad nos muestran la delicada situación de la educación. Niños que no saben leer, niños que leen y no comprenden y bachilleres con mucha deficiencia. Los primeros años de aplicación del 4% del PIB se han ido en construcción de aulas, equipamiento, alimentos, uniformes, útiles escolares y empleomanía, pero falta la parte más importante: avanzar hacia la educación de calidad y la sociedad debe levantarse para reclamar que eso se cumpla.

La evaluación que hicieron la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE), en el 2017, reveló que el 73.2% de los maestros presentó resultados básicos e insuficientes en las aulas y solo un 2.9% alcanzó la categoría de excelente o destacado; a esto agréguele que un estudio reciente del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (Mepyd) descubrió que el 62.3% de los niños dominicanos de 10 años no saben lo que leen o no entienden lo que leen, por lo que su futuro y el del país es preocupante.

No podremos ser competitivos si no formamos bien a las nuevas generaciones. Hay que sacar la política de la educación, revisar cada aspecto que se convierta en un obstáculo para lo que demanda la sociedad, no importa de lo que se trate ni lo que represente; no se debe nombrar maestros sin la formación requerida, tampoco postergar la revisión curricular, la sobrepoblación de las aulas y la promoción de niños sin saber leer; hay que continuar reforzando los criterios de admisión a la carrera de educación y trabajar hasta lograr la educación de calidad. El ministro de Educación, Roberto Fulcar, y la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) deben estar conscientes de eso, la población seguir vigilante y no desmayar en sus reclamos.

El Ministerio de Educación está inmerso en un proceso de concurso de oposición docente para elegir 19,000 maestros y es oportuno recordar que se debe actuar con responsabilidad, comprometidos con el país y escoger lo mejor, jamás pensar en favorecer compañeros de partido porque necesiten un empleo como lamentablemente planteó un senador oficialista que aboga por la práctica de que quien no puede hacer más nada por falta de capacidad lo nombren en una escuela para “enseñar”. ¡Cuánto daño le han hecho al país con esta práctica! Debemos seleccionar a los mejores maestros, de lo contrario estaremos perdidos como Nación.

La evaluación continua de nuestros docentes debe ser de alta prioridad; quien quiera entrar a las aulas a impartir docencia tiene que demostrar las competencias requeridas, esto es clave para producir el cambio en la sociedad. Formar bien a nuestros niños y jóvenes es más importante que todas las demás políticas que pueda aplicar el Gobierno, debe ser la prioridad. La Evaluación del Desempeño Docente del próximo año debe realizarse respetando las recomendaciones de organismos internacionales, entidades como Acción Empresarial por la Educación (Educa) y actuar en función de los resultados.

Las evaluaciones deben servir para sacar del sistema a todo el que no demuestre condiciones para docente, reforzar el nivel educativo de aquellos con algunas debilidades y preservar con buenos incentivos a los que demuestren el nivel del docente que necesitamos en las aulas para evitar que emigren a los centros educativos privados, como ha ocurrido en las últimas décadas. Se necesitará de un Ministerio de Educación decidido a romper con intereses creados, de una ADP responsable y comprometida con la República Dominicana y de un ministro que ponga la educación por encima de intereses particulares.

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