El sargazo y el turismo dominicano

República Dominicana es el principal destino turístico del Caribe y el cuarto de América Latina, con un gran prestigio y posicionamiento en el mundo. Se ha logrado por el esfuerzo del Gobierno en los últimos 40 años y el de los empresarios que han creído en el sector; por las bellezas y atractivos de nuestras playas de aguas cristalinas y arena blanca, ríos, montañas, la gastronomía, las riquezas históricas y culturales, el clima y la peculiaridad del dominicano que hechizan a turistas e inversionistas.

Hemos construido una gran industria, atractiva para el inversionista extranjero por la posición estratégica del país, la estabilidad económica, política, social y la oferta de descanso y diversión que son únicas para el turista que llega a disfrutar de la naturaleza y a vivir nuevas experiencias. El trabajo, el esfuerzo de diversos gobiernos y la visión de empresarios que creyeron en el potencial turístico del país son los responsables de este potente sector de la economía.

En 1978, cuando don Ángel Miolán promovía el turismo como una fuente de desarrollo y prosperidad ante el asombro y la mofa de muchos que a través del tiempo han tenido que tragarse sus palabras, recibimos 304 mil turistas, en 1986, ocho años después cuando el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) sale del poder ya recibíamos 747 mil turistas; el crecimiento continuó en los gobiernos de Joaquín Balaguer: en 1988 registramos 1,1 millón de turistas y en 1996 ya recibíamos 1 millón 995 mil turistas.

Ese proceso de crecimiento continuó de manera sostenida en los cuatro años de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Leonel Fernández. En 1997 recibimos 2,2 millones de visitantes y al salir en el 2000 ya recibíamos 2,9 millones de turistas; Hipólito Mejía y el PRD entregaron las estadísticas en 3,4 millones de turistas en el 2004; y en los 16 años de gobierno del PLD, del 2004 al 2020 (ocho de Fernández y ocho de Danilo Medina) cerró con 6,4 millones de turistas en el 2019, para no incluir el 2020 que fue un año de pandemia con el mundo cerrado y aun así recibimos 2,4 millones de visitantes en ese año.

Como se desprende de las estadísticas, en este largo recorrido hemos levantado un sector fuerte, en pleno crecimiento. Recibimos casi siete millones de turistas, con un gasto promedio por turista de US$131.27, un promedio de 9.52 noches, e ingresos fiscales por más US$10,9 millones en 2019 y un mercado de más de RD$50,000 millones para los productores locales, además 500 mil empleos y una gran derrama económica que toca a amplios sectores del país. Solo este año han ingresado al fisco US$3,9 millones, según el Banco Central.

Esto es lo que el sargazo está poniendo en riesgo, un sector de la economía que ha costado mucho esfuerzo colocarlo en la envidiable posición en que se encuentra. Estamos poniendo en riesgo nuestra principal fuente de ingreso de divisas y empleos por la falta de acciones preventivas en un momento que debemos cuidar al turista que llega, para que vuelva. Tenemos más de tres años discutiendo una estrategia para enfrentar el problema del sargazo, una amenaza real en los actuales momentos para esta mina de los huevos de oro que es nuestro turismo.

“El sargazo llega a zonas de la costa donde nunca antes se había registrado”, es el titular de una interesante historia de Diario Libre elaborada por los periodistas Tania Molina, Suhelis Tejero y Patricia Heredia. Esta historia refleja un cuadro terrible para nuestro turismo que combinado con el problema de contaminación, el deterioro de los arrecifes de coral y la pesca del pez constituyen un grave problema. “Este año se ha desbordado. La realidad es que eso degrada tu capacidad de promocionar el destino”, afirma la viceministra de Turismo, Jacqueline Mora sobre la llegada de sargazos.

Ernesto Veloz, presidente de La Asociación de Hoteles del Este, se queja de que esta semana ha sido complicada, debido a la gran cantidad de algas en las zonas del este; y Medio Ambiente reconoce que “el sargazo trae consecuencias negativas para el sector turístico”. Para agregar mayor preocupación, el viceministro de Recursos Costeros y Marianos, José Ramón Reyes, expresa que el sargazo ha llegado a zonas nunca antes vistas en el país. Es un cuadro verdaderamente preocupante.

El sargazo llega de todas partes, según Medio Ambiente, arrastrado por la activa temporada de huracanes y la incidencia de las tormentas en los vientos marinos que traen las algas. A esto tendríamos que agregar la contaminación y que pronto, además de sargazo, pudiéramos estar recibiendo toneladas de plástico arrastradas por las corrientes marinas. Es tiempo de encaminar acciones conjuntas que impidan un daño mayor al turismo dominicano.

La contaminación, el hedor provocado por las algas podridas, agua sucia y el panorama nada atractivo para el turista y la capa de algas que les impide disfrutar de espacios naturales por los que ha pagado para viajar miles de millas es un problema que hay que enfrentar sin demora. Los sectores público y privado deberían declarar esta situación como una emergencia y trabajar de inmediato en una solución. Avancemos hacia una solución antes de que sea demasiado tarde.

Lo que se ha adelantado es que en el corto plazo aplicarán una barrera para contener el sargazo y evitar que llegue a las playas. Desde el 2018 se está aplicando un plan piloto, tienen un fondo de US$12 millones (público y privado) y la próxima semana harán una licitación que ojalá las trabas burocráticas no la retrasen por varios meses, de manera que se pueda trabajar en esa solución a corto plazo y se siga trabajando en otra a largo plazo. Estamos ante una situación de emergencia que amerita una solución rápida, porque ningún turista pagará para venir a un destino con sus playas arropadas de sargazos. Esperamos ver a los ministerios de Turismo y Medio Ambiente, a los hoteleros y las alcaldías enfocados en una solución al problema.

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