Allanamiento fallido
La ley orgánica de la Policía Nacional establece como su primera misión proteger la vida, la integridad física y la seguridad de las personas
Hombres encapuchados penetraron en horas de la madrugada en la humilde vivienda de Feliciano Francisco, de 86 años, y Demetrina Fabián, de 80. Destrozaron todas las puertas que encontraron a su paso hasta llegar a la que da acceso a la habitación de la pareja, que también resultó dañada. Ante la situación, y sin posibilidad de resistirse, el anciano terminó permitiéndoles entrar al dormitorio.
Si uno se coloca en la situación de don Feliciano, lo lógico es pensar que está frente a los últimos momentos de su vida. ¿Así es como moriré? Imagínese algunos años más joven, con su pareja y sus hijos en casa, tratando de impedir la entrada de lo que parecen ser delincuentes. Añádale que quizá tenga en la mano una pistola, un arma blanca o un bate para intentar intimidarlos.
Ahora imagine una situación similar, pero en el caso de la artista Chelsy Bautista, sola en su apartamento. Sea hombre o mujer, el escenario es el mismo. En ambos casos, los encapuchados resultan ser agentes policiales que participan en un operativo en busca de un prófugo de la justicia. Pero si una persona está armada y siente que su vida corre peligro, lo más natural es que intente defenderse. En ese contexto, la Policía podría interpretar la reacción como una agresión y responder con fuerza letal. El resultado: un muerto en lo que se describe como un intercambio de disparos.
La ley orgánica de la Policía Nacional establece como su primera misión proteger la vida, la integridad física y la seguridad de las personas. Las demás funciones de la institución giran alrededor de ese principio, que no admite interpretaciones ambiguas.
Por esa razón, cuando la Policía ejecuta un allanamiento debe confirmar primero a qué situación se enfrenta. Si la intervención se realiza sin una verificación mínima, pueden producirse episodios como estos, que no se resuelven simplemente con pagar los daños causados.
Por el propio bien de los agentes, una labor correcta de inteligencia no solo evita situaciones traumáticas para los ciudadanos, también protege las vidas de los policías.

Omar Santana