×
Versión Impresa
Día Jueves, 19 de Febrero de 2026 Edición 7251.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Oportunidad de oro

Hacia un proyecto de nación para enfrentar la basura y el desorden territorial

Así como se propone un diálogo nacional para cada crisis que puede ser económica y socialmente disruptiva, y que en manos políticas adecuadas puede sepultar la popularidad del Gobierno, con ese mismo ahínco se debe asumir un proyecto de nación para enfrentar tres frentes cada vez más evidentes: qué hacer con la basura, cómo planificar un crecimiento urbano seguro y cuál será el modelo de manejo del agua.

Las precipitaciones no trajeron problemas nuevos. Lo que hicieron fue exponer los existentes. De pronto, lo que parecía disperso se conecta: una cañada obstruida por residuos, un sistema pluvial que no da abasto, una construcción que no previó por dónde correría el agua. Todo forma parte de un mismo problema.

En el tema de la basura, no hay sistema de drenaje que funcione si se convierte en vertedero. La discusión deja de ser exclusivamente municipal y pasa a ser un asunto de comportamiento colectivo con consecuencias medibles. Es necesario reforzar la recolección, aplicar controles y asumir que el residuo mal gestionado termina regresando en forma de inundación.

El modelo actual no puede limitarse a transportar basura. Es un negocio cuestionado y con poca transparencia. Los ayuntamientos, y ahora también la Presidencia, se concentran en la recogida, mientras se descuidan la separación y la educación.

En paralelo, el crecimiento urbano ha seguido un ritmo que supera la planificación. Como los permisos de construcción también generan intereses, los errores se evidencian cuando llegan las lluvias. Estas funcionan como una auditoría natural. Los sectores que se inundan de forma recurrente indican fallas en su desarrollo. Esto obliga a revisar criterios: dónde construir, cómo hacerlo y bajo qué condiciones.

El manejo del agua completa el cuadro. No solo como recurso, también como riesgo. El drenaje pluvial, las cañadas y las obras de infraestructura forman un sistema que requiere coherencia. En muchos casos la inversión ya existe; el reto es integrarla bajo una misma lógica.

En la construcción de viviendas, el mensaje es claro. El mercado ha priorizado amenidades visibles, pero las lluvias obligan a evaluar lo esencial: cómo responde una edificación frente al agua. Este cambio puede elevar los estándares sin necesidad de rediseñar todo el sector.

No hacen falta diagnósticos nuevos. Hacía falta una señal clara para ordenar prioridades. Las lluvias la están dando.

La diferencia está en cómo se asuma. Si se trata como un episodio más, el ciclo se repetirá. Si se entiende como una oportunidad para alinear decisiones, el agua que hoy desborda puede marcar el inicio de un país mejor preparado.

TEMAS -

Periodista dominicano. Ha trabajado en los periódicos Diario Libre, El Caribe y Listín Diario donde ha ejercido cubriendo las fuentes de deportes y ciudad. Ha trabajado en radio, televisión y proyectos digitales.