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opinion

Un pleito perdido con ayuda

Ahora lamentamos la falta de peso de nuestra migración

Si perdemos la guerra adentro, con más razón afuera.

¿Qué puede importar a un alcalde, o gobernador, o representante, norteamericanos, lo que digan las autoridades de aquí, si hablan motivados por haitianos y dominicanos de allá?

Ese es el punto que no se entiende, y que hace que la causa dominicana esté perdida de antemano, pues no se guían por el entendimiento, sino respondiendo al sentimiento de sus electores.

Tal vez no lo sepa mucha gente, pero cuando el alcalde de Nueva York llama a boicotear el turismo hacia acá, por la supuesta deportación de haitianos, entre sus acompañantes, y que de paso aplauden, hay dominicanos.

Dominicanos de esos que se fueron, pero que no se fueron, y que por tanto, conocen las realidades de aquí y las realidades de allá, y pueden discernir, e incluso orientar al "meiyor".

Pero no, aunque hubo voces disidentes.

Piensan como inmigrantes, y actúan como inmigrantes, y asocian la situación de los haitianos aquí, a la suya allá, y expresan a sus iguales toda la solidaridad posible.

En inglés, creole y spanglish, y para Nueva York, la isla es una e indivisible.