Vamos bien… pero estamos mal
“La brecha entre ricos y pobres se encuentra en su nivel más alto en la mayoría de los países de OCDE en los últimos treinta años. Hoy, el 10% más rico de la población tales países ganan 9.5 veces más que el 10% más pobre. En contraste, en los 80’s ese ratio era 7 a 1… El incremento en la desigualdad de ingresos es evidente no solamente en la ampliación de la brecha entre los deciles que más ganan y los que menos ganan, sino también en el coeficiente de Gini, una medida amplia de la desigualdad.” OCDE, 2015
Es definitivamente curioso. La reciente encuesta de Penn, Schoen & Berland nos dice que el 52% de los encuestados consideró que la economía dominicana va en la dirección equivocada. Es un dato que cuadra con el 51% que contestó que está insatisfecho con la labor del gobierno, a la vez que enumeran a la criminalidad, al desempleo, la presencia haitiana, y al costo de la vida como los principales problemas que enfrentan los dominicanos. Sin embargo, al preguntárseles si el país va por buen o mal camino, un 62% atinó a decir que va por buen camino, un resultado extraordinario, cuando se considera que la misma encuesta en noviembre pasado apenas el 47% respondió que el país iba bien. ¿Qué pudo haber pasado entre noviembre y febrero, para que la percepción de la gente cambiara de manera tan significativa? Entre otros factores –asumiendo consistencia metodológica en la realización de la encuesta-, pudieran citarse la renegociación ‘solidaria’ de la deuda con PetroCaribe, la sistemática caída en los precios del petróleo, y el discurso del 27 febrero, pronunciado unos días antes de la realización de la encuesta. Estos hechos pudieron tener un impacto positivo en la percepción de la gente, aunque probablemente no son suficientes como para explicar el incremento en 15 puntos porcentuales entre quienes respondieron que el país va por buen camino.
Si bien, como señalamos anteriormente, la mayoría de los dominicanos (52%) opinan que la economía va por mal camino, es destacable que en noviembre pasado ese porcentaje registró un 69%. Pero aun así el balance sigue siendo negativo. Llama poderosamente la atención que ese balance ocurra en medio de los datos oficiales que colocan a la inflación dominicana en niveles apenas vistos mayormente en países desarrollados, y el anuncio de que han sido creados cientos de miles de empleos. Sin dudas, en una sociedad de altísimos niveles de desigualdad, la percepción del bienestar relativo juega un rol importante. Una ilustración utilizada en la literatura del desarrollo económico puede ayudarnos a comprender –aunque sea parcialmente- el problema. Nos referimos al denominado «efecto del túnel», que ocurre cuando un automovilista queda atrapado en un tapón dentro de un túnel. Luego de esperar por mucho tiempo, la línea de automóviles que está a su lado comienza a moverse, despertando en nuestro automovilista una ligera sensación de esperanza de que su línea pronto empezará a moverse; pero cuando el tiempo pasa, y su línea no se mueve, entonces la esperanza se convierte en frustración, y muchos empiezan a saltar a la línea que se está moviendo.
Algo parecido ocurre en la sociedad: si los pobres están atrapados en su mundo de miseria y algunos de sus miembros comienzan a moverse hacia arriba en la escalera social, se despierta la esperanza de que algún momento llegará el día de su suerte… pero nunca llega, pues la movilidad social es casi nula; entonces, lo que era tolerancia ante una desigualdad que creían transitoria, se convierte en frustración, y, como los automovilistas, comienzan a saltar a la línea que se mueve, en la forma de delincuencia, criminalidad y corrupción –valga la redundancia. Por eso, no sorprende que la encuesta ponga a la criminalidad, el desempleo y el costo de la vida entre los problemas más apremiantes de nuestra realidad.
El país parece moverse a distintas velocidades. El presidente Medina ha logrado construir una imagen independiente del funcionamiento general de su gobierno. Y dentro del confuso panorama político que predomina en nuestro país aparece como el único potencial candidato a la Presidencia que tendría asegurada la victoria en el 2016, de acuerdo con los recientes resultados de la Penn, Schoen & Berland. En cierto sentido, el Presidente, quien ha actuado como su propio relacionador público, marcha a una velocidad superior a la del resto del gobierno; y por eso, la percepción generalizada de que vamos bien se fundamenta en la conducta misma del Primer Mandatario. En contraste, la opinión mayoritaria de que estamos mal no se deriva de una percepción –falsa o no- de la realidad, sino de la realidad misma que con una frecuente terquedad se aparta de las cifras oficiales, reflejándose crudamente en la incapacidad financiera de los individuos o de las familias para cubrir sus necesidades más perentorias. Ellos sienten que el modelo marcha a una velocidad agobiantemente lenta…
Pedro Silverio Alvarez
Pedro Silverio Alvarez