VIH, Sida y trabajo
Señor Presidente: Nuestro país es un paraíso de leyes bien fundamentadas y con la mejor de las intenciones, pero en manos de funcionarios estériles, éstas pasan a ser simplemente “letras muertas sobre un papel”.
Quien le escribe es un médico en formación en la especialidad de pediatría que, por cuestiones de mi programa de especialización, me ha tocado el privilegio de trabajar con pacientes que viven con la condición de VIH-SIDA en edad pediátrica. ¿Dónde radica el problema? Estos niños tienen padres con igual condición y con recursos limitados, que social y laboralmente suelen ser marginados.
Es una vergüenza que tenemos la Ley No.135-11 sobre los derechos de las personas que viven con el VIH o con SIDA, la cual en su art. 6 habla sobre el derecho al trabajo: “Toda persona con VIH o con SIDA tiene derecho al trabajo, en consecuencia, queda prohibida toda discriminación laboral por parte del empleador, físico o moral, publico o privado, nacional o extranjero, quien no puede por si mismo, ni mediante otra persona, solicitar pruebas para la detección del VIH o de sus anticuerpos, como condición para obtener un puesto laboral, conservarlo u obtener un ascenso”.
La inmensa mayoría de las empresas de nuestro país, omitiendo las consecuencias que conlleva la violación de esta ley, literalmente obligan a los que solicitan empleo a realizarse la prueba de VIH para aceptarlos en la empresa, y esa es la realidad de muchos de estos padres VIH positivos, que aunque estén aptos o capacitados, son descartados laboralmente por vivir con esta condición. Dr. Aristides Moran
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