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El color y materiales de los edificios influyen en temperatura de las ciudades

El estudio, desarrollado en Bayahíbe, cita algunas recomendaciones como aumentar la cobertura vegetal

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El color y materiales de los edificios influyen en temperatura de las ciudades
Orisell Medina, investigadora principal del levantamiento. (FUENTE EXTERNA)

Elementos de las edificaciones como el color de las fachadas y los materiales de construcción, así como la poca vegetación o el uso de superficies impermeables en un entorno, inciden en la temperatura de una zona urbana, plantea una investigación presentada por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y desarrollada en la localidad de Bayahíbe.

El informe Influencia del color de las fachadas en la isla de calor urbano en contextos costeros del Caribe: caso Bayahíbe fue presentado por investigadores de la academia en el marco del XXI Congreso Internacional de Investigación Científica (XXI CIC 2026), impulsado por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT).

La investigación analizó un fenómeno denominado isla de calor urbano (ICU), que se caracteriza por la presencia de temperaturas más altas en áreas urbanas en comparación con los espacios rurales.

"Las islas de calor urbano son una de las consecuencias de tener una gran cantidad de ciudades y habitantes cada vez más densos", explicó la investigadora principal del estudio, Orisell Medina, quien señaló que Bayahíbe fue escogido debido a que este municipio costero pasó de ser una "aldea de pescadores" a uno de los destinos turísticos más importantes del país, además de sus criterios de habitabilidad particulares impulsados por el turismo. 

Investigación 

El levantamiento abarcó 355 edificaciones del centro de Bayahíbe, con el objetivo de determinar los materiales predominantes, los colores y la temperatura superficial. También se utilizaron sensores ambientales y una estación meteorológica para monitorear la temperatura, la presión atmosférica, el dióxido de carbono y las partículas en suspensión.

Según los datos presentados, entre octubre de 2024 y julio de 2025 se midieron temperaturas en 10 puntos de la zona de estudio. Los investigadores encontraron que la temperatura promedio diaria y mensual dependía del material de construcción y del nivel de vegetación predominante.

Uno de los hallazgos fue que el centro de Bayahíbe presenta poca cobertura verde, con calles pavimentadas mayormente en concreto y sin espacios de vegetación en gran parte del casco urbano.

El estudio comparó dos manzanas intraurbanas con un punto conocido como "el manantial", una de las pocas áreas con arborización y sin pavimento. En esa zona, las temperaturas se mantuvieron generalmente por debajo de las registradas en áreas sin vegetación, con diferencias de casi dos grados Celsius.

Medina sostuvo que Bayahíbe no se ha desarrollado con un plan urbano. "Esto hace que el centro urbano y lo que se está desarrollando siga siendo una urbanización apiñada, sin planificación de espacios verdes y sin un plan regulador establecido", sostuvo. 

Impacto del color en las edificaciones

En cuanto a los materiales, el estudio identificó la presencia de hormigón, tela asfáltica, zinc, cana y asbesto en las cubiertas. En las fachadas, los colores predominantes incluyeron azul, blanco, verde, crema y naranja, entre otros tonos. Los investigadores explicaron que el color influye en la eficiencia térmica y en el microclima urbano por su capacidad de absorber, reflejar y emitir calor.

La investigación identificó que los colores claros, especialmente el blanco, favorecen una mayor reflexión de la radiación solar, lo que reduce la acumulación de calor en las edificaciones, mientras que los tonos oscuros contribuyen al aumento de la temperatura superficial.

La investigadora principal del levantamiento destacó que la capacidad de las superficies de una ciudad para reflejar la radiación solar, fenómeno que se conoce como albedo urbano, no debe exceder el 40 % o el 60 %.

"En general, los colores y los materiales que se están utilizando exceden esa valoración", explicó Medina.

El estudio también relaciona el incremento de la temperatura con el consumo energético. Según lo expuesto, por cada grado de aumento en la temperatura, la carga eléctrica máxima de un edificio puede incrementarse hasta un 4.6 %, mientras que el consumo puede aumentar hasta un 8.5 %, debido al mayor uso de sistemas de refrigeración.

Entre los impactos identificados, los investigadores mencionan la pérdida de confort térmico, el aumento del estrés térmico en espacios urbanos, la disminución de la eficiencia térmica de las edificaciones y la sobrecarga de la red eléctrica. También advirtieron sobre posibles implicaciones en la salud pública, especialmente para poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y personas con problemas de salud.

Como recomendaciones, el estudio plantea aumentar la cobertura vegetal, utilizar cubiertas de mayor reflectancia y promover materiales con menor conductividad térmica. También propone integrar estrategias de diseño pasivo, eficiencia energética urbana, energías renovables y techos solares o reflectivos.

El equipo investigador está integrado además por los doctores Virginia Flores, Víctor Bohórquez, Manuel Peralta y Víctor González.

TEMAS -

Egresada de la UASD de la carrera de Comunicación Social, mención Periodismo. Ha participado como colaboradora en programas radiales y como periodista en El Nuevo Diario y Diario Libre.