VIDEO | Inundaciones y arrastre de materiales golpean comunidad del Km. 9 1/2 de la Duarte
El agua arrastró materiales de la construcción de la marginal del kilómetro 9 y los lanzó directo a las viviendas
La madrugada de este miércoles no fue una más para los residentes del kilómetro 9 1/2 de la autopista Duarte. Mientras dormían, el agua comenzó a entrar sin aviso, arrastrando basura, piedras y materiales de construcción que en minutos llenaron casas y callejones.
Cuando amaneció, lo que quedaba era un barrio cubierto de escombros, ajuares destruidos y vecinos tratando de entender cómo lo perdieron todo en cuestión de horas.
Edward Méndez lo describe como una escena caótica. “Desde la 1 de la mañana el agua comenzó a desbordarse… hubo que sacar a mi mamá y a mi papá de emergencia porque todo se llenó de agua”, relató. Mira a su alrededor y lo resume en una frase: “Aquí todo está perdido”.
A pocos metros, la casa de Dannerys Florián parece otra. Donde antes había muebles, hoy hay piedras, arena y lodo, que llegan hasta el techo. “Yo pensaba que me iba a morir con mis dos hijos ahí adentro”, dice. Esa noche lo perdió todo. “Mira la ropa que tengo… una sola, con mis dos niños pequeños”.
Aunque no hubo pérdidas humanas, el impacto se siente en cada casa. Una vivienda quedó con el piso hundido, otra perdió una pared, la iglesia de la comunidad resultó afectada y al menos tres colmados resultaron perjudicados, dejando a varias familias sin su sustento.

Ramón González describió la situación como "precaria y fatal”. Cuenta que, pese a estar enfermo, intentó ayudar a sus vecinos. “Yo no podía hacer mucho, pero le dije al hijo de la señora: ‘tráiganla para mi casa’. Cuando vi que eso no aguantaba más, dije: ‘vamos a sacarla con sus hijos, vámonos de aquí’, porque era algo desastroso”, recordó.
González atribuye lo ocurrido al arrastre de materiales desde las obras en la autopista Duarte. “Ese material viene de las construcciones de arriba… quizás no han terminado los trabajos, pero deben tomar medidas, porque mire la situación que estamos pasando”, expresó.
En la parte alta del sector, el problema vino desde arriba. El agua arrastró materiales de la construcción de la marginal de la autopista y los lanzó directo a las viviendas. En la parte baja, la cañada se desbordó y terminó de agravar la situación.
“Salimos como pudimos. Había pasado otras veces, pero ahora fue un desastre”, contó Demetrio Batista, todavía con la voz marcada por el cansancio de una noche que no ha terminado.

Decenas de viviendas afectadas
Los vecinos explican que nunca habían visto algo así. Luis Felipe, con tres décadas viviendo en el lugar, asegura que esta vez fue diferente. “No pusieron desagüe ni muro… toda esa agua bajó con materiales y se metió en las casas”, explicó, señalando hacia la parte alta.
Ante la emergencia, la comunidad reaccionó como pudo. “A las 5 de la mañana estábamos poniendo muros nosotros mismos”, contó Jonathan García. Calcula que entre 80 y 100 viviendas resultaron afectadas. “Están todas junticas… esto fue grande”, dice.

Doña Gisela de los Santos, con más de 20 años en el sector, tampoco recuerda algo igual. “Yo estaba durmiendo cuando mi nieto se bajó de la cama y ya estaba pisando agua”, relató. Asegura que el susto fue inevitable. “Claro que sentí temor, eso sorprendió a uno porque no lo esperaba”, expresó.
Hoy, el barrio intenta levantarse entre el lodo. Colchones al sol, electrodomésticos dañados y gente limpiando sin descanso, pero más allá de las pérdidas, lo que queda es el miedo… y la incertidumbre de que, si vuelve a llover, todo pueda repetirse.



Mariela Lorenzo