×
Versión Impresa
Edición Impresa.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

El Niño se intensificará al menos hasta febrero de 2027 y aumenta el riesgo de sequía en RD

La OMM calcula una probabilidad cercana al 100 % de que el fenómeno continúe hasta febrero y advierte que podría convertirse en uno de los más intensos registrados

Expandir imagen
El Niño se intensificará al menos hasta febrero de 2027 y aumenta el riesgo de sequía en RD
Ola de calor es provocada por el fenómeno de El Niño. (ARCHIVO / DL)

El fenómeno de El Niño continuará fortaleciéndose durante los próximos meses y alcanzará una intensidad "muy fuerte" hacia finales de 2026, con efectos que podrían extenderse durante 2027, advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Para República Dominicana, la evolución resulta especialmente relevante porque el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) ha señalado que los episodios de El Niño suelen estar asociados con una reducción de las precipitaciones, mayor riesgo de sequía meteorológica y temperaturas más elevadas.

La OMM sitúa en prácticamente un 100 % la probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027, un nivel de certeza superior al expresado en sus boletines anteriores.

Las aguas del Pacífico tropical presentan un calentamiento excepcional. En la región Niño 3.4, una de las principales referencias utilizadas para medir el fenómeno, la anomalía alcanzó alrededor de 2 grados Celsius en julio y subió hasta valores semanales de entre 2.2 y 2.6 grados entre finales de julio y mediados de agosto.

Debajo de la superficie del océano, las anomalías han sido todavía mayores, con temperaturas que en determinados puntos superaron en más de ocho grados el promedio durante julio y principios de agosto.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que, de mantenerse la trayectoria actual, el fenómeno podría superar en intensidad a los registrados desde que comenzaron las observaciones sistemáticas en 1950. Solo otros tres episodios habían alcanzado anteriormente la categoría de "muy fuerte".

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) también proyecta un fortalecimiento considerable. Su Centro de Predicción Climática calcula una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.

Impactos en República Dominicana

Además, NOAA estima en 69 % la posibilidad de que, durante el trimestre octubre-diciembre, alcance una intensidad superior a la observada en los eventos registrados desde 1950, según su índice relativo de temperatura oceánica.

Para República Dominicana, el fortalecimiento de El Niño no implica necesariamente una sequía severa ni permite determinar desde ahora cuánto lloverá en cada provincia.

La propia OMM advierte que un episodio muy fuerte no produce los mismos efectos en todas las regiones. Su influencia depende de la época del año y puede ser modificada por las condiciones de otros océanos, incluido el Atlántico.

Sin embargo, Indomet había advertido desde mayo que El Niño está históricamente relacionado en el país con una disminución de las precipitaciones y un aumento del riesgo de sequía meteorológica.

La institución proyectaba una transición hacia condiciones de déficit de lluvias durante el segundo semestre de 2026 y alertaba sobre la posibilidad de una reducción de las reservas de agua. Por esa razón, recomendó reforzar la gestión preventiva del recurso y los planes para los sectores agrícola, energético y de abastecimiento de agua potable.

Indomet también señaló en julio que El Niño contribuía a un escenario de lluvias escasas y temperaturas superiores a las normales en el Caribe. Durante junio se rompieron récords de temperatura en varias estaciones del país, incluido un registro de 39.9 grados Celsius en Sabaneta, Santiago Rodríguez.

Otro de los efectos de El Niño se produce sobre la actividad ciclónica del Atlántico. El fenómeno suele incrementar la cizalladura vertical del viento, una condición que dificulta la organización e intensificación de los ciclones tropicales.

Indomet utilizó precisamente la aparición de El Niño como uno de los factores para explicar por qué las proyecciones de la temporada ciclónica de 2026 apuntaban a una actividad ligeramente inferior a la normal.

Esto, sin embargo, no elimina el riesgo para República Dominicana. El organismo ha insistido en que basta un solo ciclón que encuentre condiciones favorables y se desplace hacia La Española para provocar daños importantes.

Las investigaciones de Indomet muestran además que, durante episodios moderados o fuertes de El Niño, los impactos directos de ciclones sobre el territorio dominicano han sido menos frecuentes. Se trata, no obstante, de un comportamiento histórico que no permite descartar un impacto durante una temporada específica.

Los efectos del fenómeno también podrían extenderse a las temperaturas globales.

Proyecciones y riesgos

La OMM espera que El Niño alcance su máximo hacia finales de 2026, aunque su impacto sobre la temperatura mundial podría sentirse con mayor fuerza posteriormente.

Wilfran Moufouma Okia, responsable de servicios de predicción climática de la OMM, explicó que después de un episodio de El Niño suele producirse un impulso temporal de la temperatura global. Por esa razón, 2027 podría convertirse en el año más cálido desde que existen registros.

La OMM subraya que El Niño es un fenómeno natural y no es causado por el cambio climático. Sin embargo, un episodio de esta magnitud puede alterar las lluvias, las temperaturas y la circulación atmosférica en amplias regiones, aumentando el riesgo de sequías, inundaciones y episodios de calor extremo.

Para República Dominicana, la principal preocupación asociada a este episodio estaría en un período prolongado de menos lluvias, mayor calor y presión sobre las reservas de agua

TEMAS -

Periódico líder de República Dominicana centrado en las noticias generales y el periodismo innovador.