Temporada ciclónica llega a su pico con baja actividad en el Atlántico
El Niño y la fuerte cizalladura del viento han limitado la formación e intensificación de ciclones tropicales durante 2026

Este jueves 10 de septiembre marca el pico de la temporada de huracanes del Atlántico, con un balance de baja actividad, ya que se han formado cinco tormentas nombradas y ningún ciclón. ¿La razón? La incidencia del fenómeno El Niño, que propicia una serie de condiciones que impiden la intensificación de los sistemas.
La directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), Gloria Ceballos, recordó que estas condiciones habían sido previstas tanto por las agencias locales como por organismos internacionales.
"Desde el primero de junio, cuando se habló del inicio de la temporada ciclónica, dijimos que iba a ser una temporada ciclónica por debajo de lo normal, precisamente por ese fenómeno, El Niño", indicó.
Reiteró que las estimaciones de las agencias meteorológicas hacen referencia a la formación de unas nueve tormentas, frente a las 14 que, en promedio, surgen durante la temporada.
El "cuchillo" de los ciclones
Ceballos explicó que, mientras en el Pacífico se contabilizan alrededor de 14 ciclones hasta la fecha, en el Atlántico los sistemas no logran fortalecerse debido a la cizalladura del viento, que crea condiciones desfavorables para el desarrollo de huracanes.
"La cizalladura son vientos que vienen en sentido contrario a los vientos alisios; vienen del oeste, precisamente impulsados por El Niño. Estos vientos cortantes, como los denominamos, no permiten que las perturbaciones que se forman lleguen a desarrollarse como un ciclón tropical", indicó.
Los expertos aseguran que los niveles de cizalladura se asemejan a los que normalmente se observan durante los meses de invierno, cuando la formación de huracanes en el Atlántico es extremadamente difícil.
¿Es extraño un septiembre tranquilo?
Aunque llegar al pico climatológico con solo cinco tormentas nombradas y ningún huracán hace particularmente llamativa la temporada de 2026, Ceballos entiende que una actividad reducida asociada a El Niño no puede calificarse simplemente como inusual.
"Periódicamente ocurre", sostuvo, al tiempo que recordó temporadas con condiciones similares asociadas a El Niño, entre ellas las de 2014 y 2015, así como las de 1987 y 1982.
¿Es bueno que haya poca formación de ciclones?
Para la República Dominicana, este escenario reduce la posibilidad de sufrir los efectos destructivos asociados a estos fenómenos. Sin embargo, esa tranquilidad tiene otra lectura.
La baja actividad ciclónica ha coincidido con un período en el que las lluvias registradas de mayo a agosto en la República Dominicana han estado por debajo de los valores normales y se han concentrado en zonas costeras o urbanas, en lugar de áreas donde las precipitaciones resultarían más beneficiosas para mitigar los efectos de la sequía, como las zonas montañosas.
"Desde el punto de vista de la seguridad, naturalmente es favorable que no tengamos un ciclón tropical acercándose al país, porque disminuye la posibilidad de enfrentar vientos fuertes, lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y otros impactos asociados a estos sistemas", explicó Saddan Font-Frías Montero, encargado del Departamento de Investigación Meteorológica del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet).
Pero, desde el punto de vista de las precipitaciones, señaló que el panorama es diferente, teniendo en cuenta las condiciones climáticas de los últimos cuatro meses.
Font-Frías indicó que septiembre, además de coincidir con el período de mayor actividad ciclónica en el Atlántico, es climatológicamente uno de los meses que aporta mayores acumulados de lluvia al país.
Tanto Ceballos como Font-Frías coincidieron en que el país no necesita el impacto destructivo de estos fenómenos. "No necesitamos un ciclón; necesitamos lluvia".

Vigilancia
Una temporada menos activa tampoco significa que haya terminado el riesgo. Ceballos recalcó que Indomet mantiene la vigilancia sobre las perturbaciones que salen de África y, a medida que avanza la temporada hacia octubre y noviembre, sobre aquellas que puedan desarrollarse en el Caribe occidental.
El seguimiento cobra importancia debido a que El Niño continuará condicionando el comportamiento atmosférico durante los próximos meses. Según Ceballos, las tendencias disponibles apuntan a que el fenómeno seguiría presente incluso durante enero y febrero de 2027.
Impacto de la sequía
Ante las perspectivas meteorológicas para los próximos meses, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) informó recientemente sobre el desarrollo de programas de distribución del agua de riego por turnos y restricciones para nuevas áreas productivas en algunas zonas.
"Hemos iniciado un proceso de concientización con los usuarios del agua para riego, informándoles sobre el escenario al que vamos a comenzar a enfrentarnos y sobre la necesidad de comenzar a programar la entrega racionada de agua y por turnos", indicó Juan Carlos Nova, director de Operaciones y Mantenimiento de Sistemas de Riego del Indrhi.


Paola Wisky