Puntacana Circular no es un sueño, es una apuesta que garantiza el futuro de Punta Cana
Cómo convertir la basura en activo importante del turismo dominicano

Punta Cana existe gracias a la naturaleza. Millones de personas viajan miles de kilómetros cada año para experimentar el arrecife, la playa, el agua. Pocos se hacen la pregunta que yo he intentado responder durante casi veinte años: ¿qué pasa con todo lo que tiramos a la basura?
La respuesta honesta es que la mayoría termina enterrada y en las calles. Mezclada, comprimida y enviada a un relleno sanitario. Para un destino que vende paraíso, hemos sido notablemente tolerantes con un sistema que está degradando silenciosamente lo que vendemos. Puntacana Circular es el proyecto más ambicioso e integrado que hemos hecho para construir un sistema de basura cero, digno de lo que Punta Cana debería aspirar a ser. "Basura cero" no es un slogan. Es un movimiento internacional, además de la única versión de este destino que sobrevive a largo plazo. Puntacana Circular es nuestro intento más serio hasta ahora de demostrar cómo llegar ahí.
Recientemente, un colega me reprendió por referirme a lo que él llama "residuos sólidos" como "basura." Tiene razón. La basura es una sola cosa: una mezcla de materiales revueltos que no tienen uso y terminan en un relleno sanitario, en el mejor de los casos. Los residuos sólidos son distintos. Son las partes componentes de esa basura, cada una con el potencial de convertirse en una materia prima valiosa, un nuevo producto o un servicio útil. Veamos cómo se ve eso en la práctica.
De todos los residuos generados en la República Dominicana, aproximadamente entre el 10-15% es convencionalmente reciclable: plásticos, vidrio, metal y cartón con valor de mercado establecido y compradores dispuestos pagar por ellos. Otro 40-50% es material orgánico, restos de comida, residuos de jardinería y otras materias descomponibles con potencial económico como compost, enmienda de suelo u otros usos. El resto es una mezcla caótica de materiales difíciles: empaques flexibles, láminas multicapa, laminados de aluminio, plásticos mezclados pequeños, materiales compuestos, sin mercado actual y que terminan en todas partes, incluyendo nuestras playas y costas.

La mayoría de las iniciativas plásticas de alto perfil, incluyendo muchas con financiamiento internacional y logos impresionantes, se enfocan casi exclusivamente en ese primer 10-15% de reciclables. Es la fracción más fácil de recolectar, la más fácil de fotografiar y la más visible para el público. Esas botellas de refresco flotando en un río o arrastradas de un río son ofensivas para nuestros ojos, y deben serlo.
Sin embargo, también son una pequeña fracción del problema de basura. Puntacana Circular está diseñada para atacar los tres flujos de residuos, porque no se puede llegar a basura cero resolviendo solo la parte que ya era solucionable.
Transformar la "basura" en "residuos sólidos" depende de que ocurra primero algo crítico: la separación en la fuente. Una vez que los residuos se mezclan, una vez que la cáscara de plátano se encuentra con la botella de plástico en la misma funda de basura, la oportunidad de recuperar valor cae drásticamente. No se puede clasificar eficientemente lo que ya está contaminado. Hay que evitar la mezcla desde el principio.
Aquí es donde Parley Dominicana aporta algo irremplazable a Puntacana Circular. Con programas comunitarios de residuos en más de 30 países, incluyendo 8 años trabajando en la República Dominicana, Parley no llega con una tecnología sofisticada y una publicación en Instagram para luego volver a su país. Llega con una metodología construida a lo largo de años de aprender qué cambia realmente el comportamiento a nivel comunitario. La estrategia AIR de Parley — Avoid, Intercept, Redesign (Evitar, Interceptar, Rediseñar por sus siglas en ingles) — es un marco probado para detener la contaminación por plásticos en la fuente, en vez de limpiarla después del hecho. En Puntacana Circular, esa metodología se desplegará en 13 puntos de recolección pública: en distintos hoteles, en el Aeropuerto de Punta Cana, en BlueMall Punta Cana, en las comunidades de Ciudad Caracolí y Ciudad La Palma, y en tres escuelas, llegando a 510 empleados capacitados y miles de residentes. El objetivo es recuperar 2,000 toneladas de material reciclable en tres años y prevenir la generación de 125 toneladas adicionales.

Los programas reales de separación en la fuente se construyen de abajo hacia arriba, con las comunidades, no a pesar de ellas. Esto requiere organizaciones que hayan estado presentes durante años, que entiendan el contexto local y que tengan relaciones que preexisten al proyecto y lo sobrevivirán. Este es el modelo que Fundación Puntacana y Parley Dominicana representan en Puntacana Circular.
El siguiente paso, y probablemente el más difícil, es enfrentar los materiales que nadie quiere. Empaques flexibles. Laminados de aluminio. Plásticos multicapa. Materiales mezclados pequeños. Estos son la fracción de la corriente de residuos más visible en el medio ambiente, en las playas, en los sistemas de drenaje, eventualmente en el océano, y la parte que rara vez abordan las soluciones existentes. La mayoría de los programas de residuos, por bien financiados que estén, pasan silenciosamente por alto estos materiales porque no hay una respuesta limpia ni una buena historia que contar sobre ellos. Todavía.
Puntacana Circular está creando el Acelerador de Soluciones Sostenibles en Puntacana para asumir este desafío. El Acelerador es un laboratorio de innovación con un único mandato: encontrar soluciones escalables para los materiales que ningún sistema existente puede manejar. Funciona como una unidad de experimentación dedicada, un equipo pequeño y enfocado con la libertad de probar, fallar e iterar fuera de las restricciones de las operaciones normales. Tecnologías como el combustible derivado de residuos, materiales de construcción plásticos y la pirolisis existen en otros contextos alrededor del mundo. El desafío es adaptarlas a la basura dominicana, la economía dominicana y la realidad regulatoria dominicana, y luego escalar lo que funcione.
Sin embargo, para maximizar el impacto de Puntacana Circular, es clave fortalecer las condiciones que permitan una mayor articulación entre todos los actores del sistema. En ese sentido, existe una oportunidad de mejora regulatoria que podría potenciar aún más la participación y capacidad de acción del sector privado: revisar el alcance de la cláusula "de manera íntegra" contemplada en la Ley 98-25 sobre gestión de residuos.
Bajo el marco regulatorio actual, los grandes generadores de residuos, como hoteles, supermercados y centros comerciales, deben canalizar sus residuos hacia instalaciones autorizadas, lo que ha generado retos para mantener algunos esquemas de separación en origen implementados previamente por el sector privado. En esta región, varias empresas y hoteles habían desarrollado iniciativas propias de clasificación y reciclaje, reflejando un compromiso activo con una gestión más sostenible de residuos. Revisar el alcance de ciertos aspectos de la normativa, como la cláusula "de manera íntegra", representa una oportunidad para fortalecer esos esfuerzos, facilitar una mayor participación del sector privado y acelerar modelos de economía circular ya existentes. Se trata de una medida con alto potencial de impacto, capaz de reactivar capacidades instaladas y sumar nuevos aliados al proceso.
Puntacana Circular no es la meta final. Es el comienzo de algo real. Después de veinte años trabajando con la basura, estoy más convencido que nunca de que convertir el problema de residuos de la República Dominicana en una oportunidad no vendrá del exterior. No llegará en un vuelo promocionando una tecnología sofisticada respaldada por una masiva presencia en redes sociales. Se construirá aquí, por personas que viven aquí, que entienden lo que está en juego y que están dispuestas a hacer el trabajo nada glamoroso de cambiar los sistemas desde adentro.
Puntacana Circular inicia ese trabajo. Está financiado por el Caribbean Biodiversity Fund y el gobierno alemán a través de la Agencia de Cooperacion Alemana (GIZ) y KfW, socios que entendieron que la inversión más valiosa que pueden hacer es en un equipo local con trayectoria comprobada y el mandato de abordar los problemas que otros han evitado. No lo resolverá todo. Pero construirá la base: los datos, la infraestructura, las tecnologías probadas, los hábitos comunitarios, que hacen que la basura cero sea alcanzable, no solo imaginable.
Las comunidades de Verón y Bávaro quieren calles y playas limpias. Los hoteles quieren mejores opciones. Nuestros visitantes esperan que nuestro destino proteja el paraíso que estamos vendiendo. Puntacana Circular ofrece una plataforma para lograrlo juntos.

Jake Kheel