Casi el 8 % del Parque Nacional Sierra de Bahoruco fue impactado por incendios en apenas dos semanas
Dos incendios forestales afectaron cerca de 86.5 kilómetros cuadrados de uno de los principales refugios de biodiversidad del Caribe
Parte del segundo incendio avanzó sobre un bosque que apenas comenzaba a recuperarse de grandes incendios

En apenas dos semanas, dos incendios forestales distintos impactaron aproximadamente 86,5 kilómetros cuadrados del Parque Nacional Sierra de Bahoruco, una superficie equivalente a cerca del 8 % de esta área protegida, considerada uno de los principales centros de biodiversidad de la isla La Española.
Los datos oficiales del Ministerio de Medio Ambiente indican que el primer incendio afectó aproximadamente 76 kilómetros cuadrados y el segundo, 10,5 kilómetros cuadrados, para un total de 86,5 km².
Esa superficie equivale a cerca del 8 % del Parque Nacional Sierra de Bahoruco. Diario Libre realizó, además, una medición independiente utilizando imágenes del sistema satelital FIRMS, de la NASA, cuyos resultados son consistentes con la magnitud del área afectada reportada oficialmente.
El Parque Nacional Sierra de Bahoruco tiene una superficie oficial de 1.091,82 kilómetros cuadrados, por lo que el área impactada representa uno de los eventos de mayor extensión registrados en esta área protegida durante los últimos años.

Un ecosistema único en el Caribe
La Sierra de Bahoruco alberga extensos bosques de pino criollo (Pinus occidentalis), bosques nublados y bosques latifoliados, además de cientos de especies de plantas, aves, anfibios y reptiles, muchas de ellas endémicas de La Española. Es considerada uno de los principales centros de endemismo del Caribe y una de las áreas protegidas de mayor importancia para la conservación de la biodiversidad en República Dominicana.
El primer incendio afectó principalmente bosques de pino y parte de la Sabana de Peblique, donde se registró una afectación parcial de la sabina rastrera (Juniperus gracilior), una especie característica de las montañas más elevadas del parque.
El segundo incendio, ocurrido pocos días después, consumió otros 10,5 kilómetros cuadrados de bosque de pinos. Tras la investigación realizada por el Ministerio de Medio Ambiente, las autoridades concluyeron que su origen fue una descarga eléctrica atmosférica, luego de descartar otras posibles causas. Residentes de la comunidad de Las Mercedes, en Pedernales, reportaron tormentas eléctricas en la zona durante los días en que se inició el fuego.
Un bosque que apenas comenzaba a recuperarse
El segundo incendio avanzó sobre una zona que se encontraba en proceso de regeneración tras los grandes incendios forestales registrados entre 2017 y 2021, una serie de eventos que afectaron distintos sectores del parque y motivaron estudios sobre la recuperación natural de estos ecosistemas.
Uno de esos trabajos fue desarrollado por el Grupo Jaragua, bajo la dirección de la bióloga Yolanda M. León, junto con Pablo Feliz, Gerson Feliz y Ernst Rupp. El estudio documentó que el pino criollo posee una importante capacidad de regeneración natural después del fuego. En varias de las parcelas evaluadas, afectadas por incendios ocurridos en 2017, los investigadores observaron abundante regeneración sin necesidad de reforestación artificial.
Sin embargo, el mismo estudio también identificó sectores donde los incendios han sido frecuentes y la regeneración no ha ocurrido con el mismo éxito, por lo que han permanecido como pinares abiertos años después del fuego. Asimismo, documentó la presencia de extensas áreas dominadas por yaraguá (Melinis minutiflora), una gramínea invasora que incrementa la disponibilidad de combustible fino y representa uno de los principales desafíos para la recuperación del bosque y la prevención de futuros incendios.
Aunque el pino criollo es una especie adaptada al fuego, los autores señalan que el seguimiento a largo plazo de estas áreas será determinante para comprender la evolución de la regeneración y orientar las futuras acciones de manejo y restauración del parque.
Una década marcada por grandes incendios
Los incendios de este año se suman a una serie de eventos registrados en la Sierra de Bahoruco durante la última década. Entre 2017 y 2021 se produjeron varios incendios de gran magnitud que afectaron sectores como Aceitillar, Las Abejas y otras zonas del parque, algunos de los cuales permanecieron activos durante varios días debido a la compleja topografía, las condiciones meteorológicas y las dificultades de acceso.
Precisamente, la recurrencia de estos incendios motivó la realización de investigaciones sobre la regeneración del bosque de pino y reforzó la necesidad de mejorar la capacidad de respuesta ante futuras emergencias.
Una batalla contra el viento y la montaña
El combate de ambos incendios movilizó a 110 bomberos forestales y técnicos, de los cuales 95 trabajaron directamente en la línea de fuego y otros 15 brindaron apoyo logístico y operativo.
Las brigadas enfrentaron condiciones especialmente difíciles debido a la combinación de fuertes vientos, baja humedad relativa, abundante material vegetal seco y una topografía extremadamente accidentada, que dificultó el acceso a numerosos sectores del parque. Durante varios días fue necesario abrir nuevas líneas cortafuego y rehabilitar antiguos caminos forestales para permitir el ingreso de las brigadas.
Uno de los principales objetivos durante el segundo incendio fue impedir que las llamas alcanzaran una importante zona de regeneración del bosque de pinos. Aunque parte de esa área resultó afectada, los equipos lograron proteger la mayor parte del bosque joven.
El segundo incendio fue controlado en aproximadamente 36 horas, un tiempo considerablemente menor que el requerido en eventos similares registrados años atrás, lo que refleja la experiencia acumulada por el Cuerpo de Bomberos Forestales y la mejora en las operaciones de respuesta.
Prepararse para el próximo incendio
Tras la extinción de ambos incendios, el Ministerio de Medio Ambiente inició la rehabilitación de caminos forestales y trochas cortafuegos mediante el uso de un bulldozer y una retroexcavadora, a los que próximamente se sumará una motoniveladora.
El objetivo es recuperar accesos que permanecieron durante décadas sin mantenimiento y que dificultaban la llegada de las brigadas a sectores remotos de la Sierra de Bahoruco, reduciendo así los tiempos de respuesta ante futuros incendios.
Los especialistas coinciden en que el monitoreo de las áreas quemadas durante los próximos años será determinante para conocer el grado de recuperación del bosque y orientar las futuras medidas de manejo.
Más allá de las hectáreas afectadas, los incendios ocurridos este año vuelven a evidenciar tanto la vulnerabilidad de la Sierra de Bahoruco frente al fuego como el enorme desafío que representa proteger una de las reservas biológicas más importantes del Caribe.
También ponen de relieve el trabajo de los bomberos forestales, quienes durante días combatieron las llamas en condiciones extremadamente adversas para evitar que el fuego alcanzara una superficie aún mayor y comprometiera otras zonas críticas del parque.



Marvin del Cid