¿Qué ocurre con un bosque después de un incendio?
La vegetación puede reaparecer en pocos días, pero la estructura, especies e historia pueden tomar décadas o siglos

A menos de una semana del incendio, pequeños brotes verdes comenzaban a abrirse paso entre la ceniza y los restos carbonizados del sotobosque, en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco.
"Mira cómo va brotando esto de rápido", señaló César Peralta, administrador del área protegida, durante un recorrido realizado junto a Diario Libre.
El lugar se regeneraba después de los incendios de 2017. Allí habían crecido pinos jóvenes de pocos metros de altura, pero el nuevo fuego consumió casi todos los que encontró a su paso.
"Ese bosque joven que se volvió a quemar va a ser mucho más difícil que se regenere y posiblemente necesite intervención", explicó Peralta, quien también es bombero forestal certificado y ha recibido entrenamiento en el extranjero.
Varios kilómetros más adelante, en el área del incendio más extenso, algunos árboles adultos conservaban partes verdes en sus copas, aunque la corteza, las ramas inferiores y el sotobosque habían sido alcanzados por las llamas.
"Mira esos pinos que tienen la copa verde. Esos casi seguro que se recuperan", dijo.
Las escenas muestran respuestas distintas: plantas que rebrotan rápidamente, árboles adultos que podrían sobrevivir y una generación de árboles jóvenes eliminada. También resumen una conclusión científica fundamental: que un terreno vuelva a ponerse verde no significa que el bosque se haya recuperado.
Primarios convertidos en secundarios
Una investigación publicada en 2025 en Remote Sensing of Environment determinó que República Dominicana perdió entre 1996 y 2022 el 20.5 % del bosque primario que conservaba. En Haití, la reducción fue del 41.2 %.
El equipo, encabezado por Falu Hong y Zhe Zhu, reconstruyó casi tres décadas de cambios mediante imágenes satelitales. Para toda La Española, el fuego estuvo relacionado con el 65.7 % de la superficie de bosque primario perdida.
La pérdida no siempre deja el terreno sin árboles. Gran parte de las áreas afectadas pasa a convertirse en bosque secundario y puede mantener o recuperar cobertura vegetal.
Pero un bosque primario contiene árboles antiguos y de diferentes edades, cavidades, madera muerta, hongos, epífitas y relaciones ecológicas desarrolladas durante décadas o siglos. Si un incendio severo elimina esos elementos, puede crecer otro bosque, pero no será el mismo.
Lo irrecuperable no es necesariamente la posibilidad de que vuelvan los árboles, sino el bosque concreto que se perdió y su continuidad ecológica.
Cubrir el terreno no es recuperar sus especies
Un estudio local de Thomas May siguió durante cinco años la recuperación de una parcela de bosque nublado de la cordillera Central afectada por un incendio.
La cobertura vegetal llegó a cerca del 90 %, pero estuvo dominada por árboles y arbustos colonizadores. La llegada de especies características del bosque nublado maduro fue muy reducida.
Cinco años después, el terreno estaba verde, pero su composición seguía siendo diferente de la del bosque original.
La repetición del fuego puede hacer todavía más difícil ese proceso. Grupo Jaragua estudió ocho localidades quemadas entre 2016 y 2022 en Sierra de Bahoruco. Encontró una buena regeneración natural en algunos lugares, mientras áreas quemadas con frecuencia permanecían como bosques abiertos.
En los bosques secos, sobrevivir a la falta de lluvia no significa estar adaptado al fuego. Un estudio publicado en 2025 sobre bosques secos de Puerto Rico encontró que, incluso en lugares quemados décadas antes, no existía una trayectoria clara hacia la recuperación de la estructura y composición del bosque maduro. En los manglares, la información local es escasa. Estudios internacionales muestran que algunos árboles pueden rebrotar, mientras otros permanecen muertos varios años después. Su recuperación depende no solo de las copas, sino también de las raíces, el sedimento, la salinidad y la circulación del agua.


Marvin del Cid