Ito Bisonó, un canciller ideal para la coyuntura de derecha y el nuevo Washington
La llegada de Víctor Bisonó a la Cancillería marca un cambio en la política exterior dominicana, enfocándose en la seguridad y el comercio

Su red con la centroderecha iberoamericana, los vínculos construidos en España y Chile y una agenda económica que ya lo llevó a la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado encajan con una política estadounidense que ha vuelto a colocar al hemisferio, la seguridad y las cadenas de suministro entre sus prioridades.
Si el presidente Luis Abinader decidiera que la próxima etapa de la política exterior dominicana debe concentrarse menos en la diplomacia multilateral clásica y más en Washington, la seguridad hemisférica, el comercio, las inversiones y las conexiones políticas, Víctor "Ito" Bisonó, dentro del tren gubernamental, probablemente, tenga uno de los perfiles más que mejor encaja.
Washington ha vuelto a colocar al hemisferio occidental en el centro de sus consideraciones de seguridad nacional.
La Casa Blanca plantea impedir que adversarios externos utilicen América Latina como plataforma de influencia, combatir los carteles mediante cooperación regional y asegurar las cadenas de suministro con producción estadounidense o de países aliados. En julio, Trump ordenó además reforzar el abastecimiento de materiales críticos desde Estados Unidos y naciones aliadas.
Ese giro de timón encaja precisamente con el tipo de política exterior económica que Bisonó venía impulsando antes de abandonar Industria y Comercio y la bienvenida ha sido más que elocuente con una lluvia de felicitaciones que dan muestra de su conocimiento de los hilos del poder.
Después de su designación, figuras de distintas corrientes e instituciones internacionales reaccionaron públicamente.
El expresidente colombiano Iván Duque lo llamó "mi amigo" y resaltó su compromiso con la libertad y la democracia, el también expresidente colombiano Andrés Pastrana. Jorge "Tuto" Quiroga, expresidente boliviano, afirmó que Bisonó lleva décadas entre los defensores de la libertad y la democracia en la región. María Corina Machado lo definió como un "querido amigo" y situó su llegada a la Cancillería en un momento que considera crucial para Venezuela y América Latina. El exvicecanciller uruguayo Nicolás Albertoni fue todavía más explícito: calificó el nombramiento como una buena noticia para los defensores de los valores de la democracia liberal.
También lo felicitaron el expresidente panameño Juan Carlos Varela, el dirigente opositor venezolano Antonio Ledezma, Pedro Urruchurtu y el diplomático guatemalteco Edmond Mulet. Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, destacó su trayectoria en el servicio público y su visión de la integración regional.
Desde Israel llegó un mensaje del propio ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa´ar, quien expresó su disposición a continuar fortaleciendo las relaciones entre ambos países.
Desde Washington, el congresista republicano Carlos A. Giménez también lo felicitó y lo llamó públicamente "mi amigo". La relación no es nueva. Apenas en mayo, Giménez había informado sobre un encuentro con Bisonó cuando este ocupaba el Ministerio de Vivienda.
La recepción estadounidense, sin embargo, no quedó circunscrita al Partido Republicano. Adriano Espaillat, congresista demócrata por Nueva York, lo describió como un servidor público dedicado y una figura vinculada a la diplomacia y el desarrollo económico.
El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, el Sistema de la Integración Centroamericana y otras organizaciones regionales también reaccionaron favorablemente. La felicitación del International Republican Institute, organización históricamente vinculada al ecosistema institucional republicano de promoción democrática, también fue reportada tras la designación.
Visitas a Washington
En septiembre viajó a Washington con una agenda que incluía la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado, una visita que evidentemente sobrepasaba sus funciones comunes de ministro de Industria y Comercio.
Los temas anunciados parecen hoy alineados con las prioridades internacionales de la administración Trump: seguridad de las cadenas de suministro, semiconductores, dispositivos médicos, seguridad económica, nearshoring y fortalecimiento de República Dominicana como plataforma logística confiable en el Caribe. Geopolítica industrial.
Durante décadas, República Dominicana podía separar con relativa facilidad la política exterior de la política comercial. En el escenario actual, esa división se desdibuja. Los semiconductores son un asunto de seguridad. Los minerales críticos forman parte de la política exterior. Los puertos tienen una dimensión geopolítica. Las zonas francas se integran a las cadenas estratégicas estadounidenses. La inversión china dejó de ser únicamente una cuestión económica para Washington.
Rubio ha planteado que Estados Unidos busca reducir dependencias excesivas de otros países en minerales, medicamentos y cadenas productivas esenciales.
Bisonó entiende ese lenguaje porque durante cinco años estuvo precisamente del lado dominicano de esa ecuación.
Una derecha que ahora gobierna
Hay otro elemento que habría parecido menos relevante hace apenas cuatro años.
La red política internacional que Bisonó construyó durante décadas se encuentra hoy mucho más cerca del poder.
América Latina ha experimentado un giro electoral hacia la derecha que ya no puede reducirse a Javier Milei en Argentina. José Antonio Kast asumió la Presidencia de Chile en marzo; Abelardo de la Espriella ganó en Colombia; Keiko Fujimori llegó al poder en Perú, y gobiernos de derecha o centroderecha gobiernan además Ecuador, Bolivia y otros países.
Ese giro ha estado impulsado, entre otros factores, por la inseguridad, el bajo crecimiento económico y el desgaste de gobiernos anteriores.
Brasil y México continúan como contrapesos importantes de la izquierda y el péndulo político latinoamericano cambia con rapidez. Incluso algunos analistas consideran que la inclinación actual puede ser más coyuntural que ideológica.
Pero Bisonó tiene una particularidad: conocía a buena parte de esa derecha antes de que volviera al poder.
El caso más revelador es Chile.
Bisonó mantuvo durante más de dos décadas una relación personal con Sebastián Piñera y, en junio, durante un viaje a Santiago, sostuvo un desayuno de trabajo con José Antonio Kast, entonces candidato presidencial del Partido Republicano y hoy presidente chileno.
En ese mismo viaje participó en actividades del Grupo Libertad y Democracia y mantuvo contactos con la fundación alemana Hanns Seidel.
Es decir, el contacto con Kast precede su llegada al Palacio de La Moneda.
Aznar, Rajoy y Europa
En abril, Bisonó participó en España en una actividad de Reformismo21 previa al Congreso del Partido Popular Europeo. La propia Presidencia dominicana informó entonces que era la tercera ocasión en que participaba en actividades vinculadas al entorno de un congreso del PPE.
Pero hay un elemento todavía más significativo: como presidente del CAPP, sostuvo encuentros con José María Aznar y Mariano Rajoy líderes del Partido Popular (PP), organización política con todas las posibilidades de formar el próximo gobierno español.
Con ellos conversó sobre la articulación de agendas entre la centroderecha europea y latinoamericana.
Bisonó figura actualmente en el Consejo de Directores Asociados de la Fundación Internacional para la Libertad, mientras el CAPP forma parte de un ecosistema liberal-conservador que durante años ha conectado a dirigentes latinoamericanos y españoles.
A través del CAPP también ha compartido escenarios o trabajado institucionalmente con Iván Duque, Felipe Calderón, Guillermo Lasso, Mauricio Macri, Jorge Quiroga, Luis Fortuño, Mariano Rajoy y otros dirigentes.
Europa también ofrece ahora un terreno receptivo. El Partido Popular Europeo lanzó en Madrid el Libertas Forum, concebido para reforzar el diálogo político entre Europa e Iberoamérica alrededor de la democracia representativa, el Estado de derecho y la economía abierta.
Es prácticamente el mismo corredor político que Bisonó lleva años transitando.
Con Trump tendría algo adicional: lenguaje común
Pero el principal activo de Bisonó como eventual canciller probablemente no sería ideológico. La administración Trump no mira hoy a América Latina únicamente bajo las categorías tradicionales de democracia, cooperación y desarrollo. También la observa en términos de seguridad, energía, migración, minerales, narcotráfico, manufactura y competencia estratégica.
República Dominicana tiene intereses en prácticamente todos esos frentes.
La experiencia de Bisonó en Industria y Comercio le permitió presentarse en Washington no simplemente como político dominicano, sino como interlocutor en asuntos de zonas francas, dispositivos médicos, inversión estadounidense, propiedad intelectual, comercio ilícito y manufactura avanzada.
Cuando la embajadora estadounidense Leah Campos inició sus contactos institucionales en diciembre, una de sus primeras reuniones fue precisamente con Bisonó en el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes.
Roberto Álvarez posee algo que Bisonó no tiene en igual medida: décadas de experiencia específicamente diplomática, jurídica y multilateral, formación en Georgetown y Johns Hopkins, experiencia en la OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y un conocimiento profundo de las instituciones internacionales.
Esa experiencia ha resultado especialmente útil en el expediente haitiano.
La política dominicana hacia Washington incluye asuntos particularmente delicados: la Fuerza de Supresión de Pandillas en Haití, seguridad fronteriza, migración y el acuerdo sobre nacionales de terceros países suscrito con Estados Unidos dentro de la iniciativa Escudo de las Américas.
Bisonó ofrecería otra cosa.
Su llegada supondría pasar de un canciller esencialmente diplomático-jurídico a uno con un perfil fundamentalmente político-económico.
También existiría un riesgo. Una red tan identificada con sectores liberales, conservadores y de centroderecha puede abrir puertas con gobiernos ideológicamente próximos, pero una Cancillería debe hablar igualmente con gobiernos de izquierda, países no alineados, China, organismos multilaterales y Estados con los cuales República Dominicana mantiene intereses, aunque no comparta sus posiciones políticas.
Un canciller no puede convertirse en el canciller de una familia ideológica.


Omar Santana