60 millas de reportaje y un intento al Este
La noche del martes fue estrenado el "reality film"

SANTO DOMINGO. Montarse en una yola es un acto suicida. Ése es el mensaje final del llamado "reality film" que Jorge Lenderborg estrenó la noche del lunes en Cinemateca Dominicana, bajo el título "60 millas al Este".
Un reportaje es un reportaje. Y un documental es un documental. Así que la estratagema del director de llamar a lo suyo "reality film", fue para rehuirle a las posibles críticas, si le llamaba documental.
Porque, en buena lid, no es un documental. Es un reportaje que aborda un tema muy dramático con valentía evidente.
El acercamiento respetuoso que hace Jorge Lenderborg a ese drama humano y realizarlo cámara en mano, montado en yola, corriendo la misma suerte que deben correr quienes se aventuran a diario a cruzar el Canal de La Mona es quizás el mayor logro de este reportaje (eso de "reality film" no me lo trago).
Los mejores atributos del trabajo visual están en la edición y en la musicalización, sobre todo en los silencios, esos silencios que te encaraman en la yola y te conviertes en cómplice de lo que se cuenta en pantalla.
Hay una trampa en que el productor nos hace caer: el creernos que lo que nos cuenta es espontáneo y está ocurriendo en realidad en el momento en que filma. En buena lid, quienes se montan en la yola y cuyas historias se cuentan, tal vez no sean actores, pero "sí" actúan para este supuesto "reality film". Hay un acuerdo previo y hay un comportamiento psicológico de acuerdo con la personalidad de cada cual ante las cámaras. Eso está bien logrado.
Es obvio que hay al menos una línea de acción que hay que seguir y quizás lo menos creíble sea "la irrupción" del M2 mientras se graba una entrevista con uno de los viajeros.
Por otra parte, de lo que más cojea este reportaje, es de las motivaciones globales del fenómeno de la emigración -algo que existe desde que el hombre es hombre- y de las motivaciones económico-sociales que sustentan la determinación de realizar un viaje de este tipo, hoy día, en lo República Dominicana, lo cual está planteado sutilmente, entre líneas. Otro defecto es involucrarse el propio director en la narración del trabajo y convertirse en hilo conductor: esto lo hace menos creíble.
De cualquier modo, vale este acercamiento de "60 millas al Este", en un esfuerzo que debería convertirse de verdad en un documental para cine con todas las de la ley, que sirva de tesis y denuncia de un fenómeno que afecta a cientos de familias dominicanas cada año.
Más allá de estos posibles defectos técnicos, es un trabajo visual que merece las filas que seguramente tendrá y su exhibición de manera masiva.
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones