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Analizan la epilepsia de difícil control y uso nuevos medicamentos

Entre un 30 y 35% de los pacientes que convulsionan entran en esa categoría

Santo Domingo. La epilepsia es tan antigua como la humanidad. Descripciones, dibujadas y escritas, que datan de los más remotos períodos históricos, constituyen los primeros registros de la enfermedad. Los egipcios no solo la describieron; usaron pócimas para tratarla.

Los pacientes que la padecían no siempre fueron comprendidos, ni tratados apropiadamente. El hombre prehistórico no se explicaba cómo una persona podía caer, perder el conocimiento, "morir" y luego revivir como si no hubiera ocurrido nada. Para los egipcios eran manifestaciones demoníacas, para los griegos e indios americanos eran divina, por eso aún hoy se le denomina "la enfermedad sagrada".

El neurólogo José Silié Ruiz, señala dos grandes grupos de epilépticos: los que padecen el Gran Mal, que es la crisis tónico crónica, en la que el paciente pierde el conocimiento y cae, razón por la que popularmente fue denominada como "gota". El otro grupo, encierra un tipo de epilepsia (Pequeño Mal) en el que el enfermo mantiene el conocimiento.

Las manifestaciones, en cambio, son muchas, desde un simple parpadeo hasta un movimiento involuntario de un brazo o pierna, o quedar mirando al vacío en una especie de aislamiento, pueden significar que se padezca la enfermedad.

Con los avances científicos, los pacientes no solo pueden llevar una vida normal, contrario a lo que muchas personas creen, en el tratamiento se emplean anticonvulsionantes que evitan el foco epilético, permitiendo a los neurólogos un control casi absoluto de las convulsiones, evitar nuevo foco de la enfermedad y el incremento de la posibilidad de curarla, explica Silié.

"De acuerdo a la escuela inglesa, una persona con cuatro años libre de convulsiones tiene una oportunidad de cura de un 80% exceptuando a los que padecen la enfermedad como consecuencia de traumas severos, malformaciones cerebrales y tumores, porque en estos casos el daño cerebral es muy grande", apunta.

[b]Epilepsia Refractaria[/b]

Pero no todos los epilépticos tienen la misma condición. Se estima que alrededor de un 30 a un 35% de los pacientes que convulsionan caen en la categoría conocida como epilepsia refractaria.

Según Silié se caracteriza porque a pesar de que los pacientes son tratados con más de dos y hasta cuatro drogas antiepilépticas y en las dosis recomendadas, los especialistas no logran el control ideal de la enfermedad y por tanto el paciente sigue haciendo convulsiones.

Afortunadamente "los grandes avances que se lograron, particularmente durante la llamada década del cerebro, que finalizó en el año 2000, especialmente en las áreas de genética, biología molecular, las técnicas en neurodiagnóstico, tanto electroenfalográfico como neuroimagenológico han abierto la puerta para el intento de nuevas propuestas para la clasificación de las crisis epiléticas, los síndromes epilépticos y la epilepsia", apunta el neurólogo.

Precisamente, Silie Ruiz asistió recientemente al Tercer Congreso Latinoamericano de Epilepsia, celebrado en México, donde Martín Brodie, epileptólogo de prestigio mundial, disertó sobre "Las epilepsias de difícil control".

El expositor -según Silié Ruiz-, se refirió a su experiencia con el Keppra (Levetiracetan), nueva droga antiepiléptica que ha demostrado ser la más efectiva en los casos de epilepsias refractarias y resaltó investigaciones hechas en Inglaterra en ese sentido.

Se estima que alrededor de un 30 a un 35% de los pacientes que convulsionan caen en la categoría conocida como epilepsia refractaria.

Un elevado porcentaje de estos pacientes de difícil control, lo demuestran desde el inicio, lo que atribuye a factores genéticos y de daño estructural cerebral, siendo los más rebeldes a los tratamientos aquellos que son consecuencia de traumas severos, que dañan estructuras íntimas del cerebro.

El Keppa, señala el neurólogo, se sintetizó en 1989, pero su uso masivo es de unos seis años. Ahora mismo es la droga de mayor venta en Estados Unidos. En República Dominicana se usa desde hace cinco años, lo que ha cambiado la vida a muchos pacientes. Las evidencias acumuladas en esos años de descripción, mostradas en el congreso de México, confirman las bondades que la ciencia le atribuye al medicamento.

"Pero la gran ventaja de esta nueva droga, -precisa Silié Ruiz-, aparte de la efectividad, es que no se conocen efectos adversos de importancia".

Antes del Keppa los pacientes requerían hasta cuatro medicamentos cuyos efectos secundarios iban desde daños hepáticos, anemia, alergia y sedación"

José Silié Ruiz