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Angiogénesis,

La nueva arma para derrotar al cáncer

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Angiogénesis,
Los científicos intentan controlar el crecimiento de las células para combatir el cáncer.
La formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de los existentes es fundamental para que se desarrolle el feto, cicatricen las lesiones y se produzca la menstruación, pero también ayuda a que crezcan y se diseminen las células alteradas, que forman los tumores. Los científicos intentan utilizar y redirigir este proceso natural para acabar con el cáncer.

Asfixiar los tumores y matarlos de hambre. Así podría resumirse el mecanismo de acción de una de las vías más innovadoras que se están investigando y aplicando para atajar el crecimiento descontrolado y desordenado de las células.

Esta vía, denominada terapia antiangiogénica, se ha mostrado especialmente eficaz para tratar el cáncer colorrectal, ya que según los últimos estudios podría aumentar un 30 por ciento la supervivencia de los pacientes que sufren esta enfermedad, en su fase metastásica o de diseminación por el organismo.

Entre los factores de riesgo que contribuyen a que aparezcan los tumores intestinales de colon o recto figuran los antecedentes familiares, una dieta pobre en fibra vegetal y la obesidad, aunque la causa última de esta dolencia, que representa el tercer tipo de tumor más diagnosticado en Occidente y uno de los que causan más muertes, todavía es desconocida en buena parte.

Según los expertos, el tratamiento antiangiogénico no sólo es útil en la etapa metastásica, sino que podría emplearse en las distintas fases más precoces de la enfermedad, y en consecuencia, podría beneficiar a todos los pacientes con cáncer colorrectal.

Según explica a EFE-Reportajes el doctor Emilio Alba, jefe de Oncología Médica del Hospital Virgen de la Victoria, de Málaga, "la angiogénesis consiste en la formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros preexistentes, los cuales ayudan a llevar nutrientes y oxígeno a los tejidos en expansión".

LAS DOS CARAS DE LA REVASCULARIZACIÓN

En una persona adulta y sana este proceso normalmente permanece inactivo, excepto en tres circunstancias fisiológicas en la cuales desempeña un papel positivo: en la formación y desarrollo del embrión en el vientre materno, en la reparación orgánica de las heridas, fracturas óseas o infartos de miocardio, y durante la hemorragia de la menstruación femenina.

A excepción de esos casos, el proceso angiogénico se considera patológico y contribuye en distinta medida al desarrollo de más de setenta enfermedades, desde la retinopatía en los mayores y los accidentes vasculares en el cerebro y los miembros, hasta la isquemia cardiaca, la psoriasis y la obesidad, pasando por la artritis y todo tipo de cánceres.

En los tumores, la angiogénesis es un proceso muy complejo en el cual intervienen muchas estructuras, mecanismos y sustancias celulares, algo así como una sinfonía que interpreta una orquesta en la que participan muchos músico e instrumentos.

Este proceso está implicado tanto en el crecimiento del tumor primario u original, como en la metástasis a través de la cual las células enfermas se diseminan a otros tejidos y órganos sanos, viajando por medio de la linfa o la sangre, los cuales no podrían tener lugar sin la angiogénesis; por ello es tan importante bloquearla.

El doctor Eduardo Díaz-Rubio, jefe de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, explica a EFE-Reportajes que el cáncer colorrectal es un problema de salud de máxima magnitud, ya que es el cuarto tumor más frecuente en el mundo y sólo en Europa afecta a 300.000 personas al año. Es una enfermedad cada vez más habitual debido presumiblemente al envejecimiento de la población y a una dieta inadecuada.

Hasta ahora este tumor se venía tratando con poliquimioterapia, lo cual ha conseguido aumentar considerablemente la supervivencia en los casos declarados, la cual en 1967 se calculaba en cinco meses y ahora supera los veinte meses.

PRIMER FÁRMACO DE UNA NUEVA GENERACIÓN

En los últimos meses se han lanzado dos nuevos fármacos, basados en los nuevos conocimientos de la biología molecular, uno de los cuales ha conseguido que estos los pacientes con cáncer colorrectal sobrevivan cinco meses más, lo que según Díaz-Rubio- representa un avance único en el campo de la oncología, respecto de los principales tumores.

Uno de estos compuestos es el anticuerpo monoclonal humanizado Bevacizumab, un fármaco ya ha aprobado en Estados Unidos, y que pronto estará disponible en Europa, el cual alarga la supervivencia de los pacientes si se lo combina con la quimioterapia.

Según el doctor Pere Gascón, jefe de Oncología Médica del Hospital Clínico, de Barcelona, "este antiangiogénico, que se administra por goteo en sesiones de 90 minutos para la cual el paciente debe acudir al hospital una vez a la semana, actúa evitando que actúe una molécula crucial, para que se encienda el interruptor angiogénico, es decir para que se active el proceso de formación de nuevos vasos tumorales:

Este fármaco actúa sobre la proteína VEGF o factor de crecimiento endotelial vascular, la cual estimula el crecimiento, supervivencia y proliferación de las células de los vasos sanguíneos, colaborando en la formación de los nuevos vasos sanguíneos, que llevan nutrientes y oxígeno al tumor.

Los tumores producen una enorme cantidad de vasos sanguíneos aberrantes e ineficientes, ya que tienen menos capas celulares que los normales y están muy comprimidos. Los fármacos antiangiogénicos, no sólo ayudan a eliminarlos, sino que favorecen la normalización de los demás vasos, ayudando a que la quimioterapia llegue a las células cancerosas y actúe.

Actualmente se están desarrollando varios medicamentos de este tipo, los cuales actúan a distintos niveles, inhibiendo distintos factores implicados en la angiogénesis, como los receptores del VEGF, la transmisión de las señales bioquímicas dentro de la célula, o bien los denominados factores de crecimiento.

LOS RETOS DE LA

BIOTECNOLOGÍA

Su efecto adverso más frecuente es la hipertensión, pero se la considera manejable con los medicamentos antihipertensivos. Tampoco presentan graves problemas de toxicidad, ni interfieren con los procesos de angiogénesis normal, ya que este fenómeno, si bien es muy acusado en los tejidos tumorales, sólo afecta a una de cada diez mil células sanas y apenas aparece en la adultez.

Actualmente existen numerosos medicamentos antiangiogénicos en fase de estudio y desarrollo y también se están investigando los efectos de Bevacizumab, en otros canceres, como los de riñón, pulmón, mama, páncreas, cabeza y cuello, o leucemia, con resultados preliminares pero alentadores, en cuanto conseguir que el paciente sobreviva más tiempo y que su tumor progrese menos.

Además, según Díaz-Rubio "existe una decena de fármacos que apuntan a distintas dianas moleculares relacionadas con las células enfermas, que se basan en anticuerpos monoclonales u otros productos de biotecnología, para distintos cánceres de mama, linfáticos, colorrectales, de pulmón y de médula ósea, en tanto se investigan 50 ó 60 drogas más de este tipo".

Estos medicamentos actúan por medio de distintos mecanismos: reduciendo el potencial de las células de replicarse haciendo que el cáncer crezca, induciendo su entrada en la apoptosis o muerte celular programada, evitando que tengan capacidad de migrar entrando en los vasos para diseminarse, o bien bloqueando la angiogénesis tumoral, como el Bevacizumab.

Estos fármacos, basados en el gran conocimiento que se va acumulando sobre las células tumorales, actúan sobre distintas proteínas, oncogenes y vías de comunicación celular. EFE