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Aprenda a cuidar la salud con la infalible vitamina C

El escorbuto se produce por la falta de este componente

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Aprenda a cuidar la salud con la infalible vitamina C
Los kiwis, las fresas y los melones también son especialmente ricos en vitaminas.
Santo Domingo. Un calor infernal, seguido de una buena tanda de "chubascos aislados", son el caldo de cultivo perfecto para una de esas gripes que los dominicanos bautizamos con el acontecimiento del momento. Y por ahí andamos, con la nariz acuosa, los ojos llorosos y el ánimo por los pisos. Apuesto que más de uno le ha dicho: le falta vitamina C.

La vitamina C realiza más de 300 tareas en el cuerpo manteniéndolo saludable y en pie de lucha. Estudios recientes demuestran que ayuda a protegerlo del cáncer, afecciones cardíacas, cataratas y otros problemas serios de salud.

Nos mantiene unidos

Literalmente, la vitamina C es imprescindible para la formación de colágeno, el tejido conectivo que mantiene pegado el esqueleto; junta los músculos a los huesos y construye vasos capilares más fuertes, sin contar que mantiene en su sitio los órganos y la piel.

También, la vitamina C es uno de los mejores antioxidantes del cuerpo. No sólo arrasa con los radicales libres, sino que permite la correcta absorción de otras vitaminas y minerales como el ácido fólico y el hierro, por ejemplo.

Nuestro sistema inmunológico necesita mucha de esta vitamina para mantenerse en su mejor nivel. Si no consume suficiente, muy probablemente se enferme más seguido y por más tiempo. También se necesita para la producción de hormonas.

Las personas con altos niveles de vitamina C disfrutan de niveles de presión arterial más bajos, lo que los hace menos propensos a sufrir de infartos o derrames.

Pero ¿cura la gripe? No. Si le agarró la gripe del momento, la vitamina C lo ayudará a sentirse mejor en menor tiempo. La única enfermedad que cura la dichosa vitamina es el escorbuto, que es precisamente causada por su deficiencia en la dieta diaria.

Muchos de los alimentos que ingerimos vienen fortificados y los suplementos vitamínicos, por comunes que sean, contienen las dosis recomendadas. Ahora bien, hay condiciones que impiden que la absorbamos en las cantidades deseadas. Si cae en alguna de estas categorías, debe aumentar su dosis diaria: Si fuma, sufre de diabetes, es alérgico o asmático, tiene alguna enfermedad infecciosa; acaba de someterse a cirugía, si vive bajo mucho estrés -físico o sicológico-, si está embarazada o lactando, si toma regularmente aspirina, píldoras de control de natalidad, antibióticos o abusa del alcohol.

La C se encuentra en casi todas las frutas y vegetales verdes de uso común. Las fresas, el kiwi, el melón y las "berries" son ricas en vitamina C. Otras frutas como la guayaba, los mangos y la lechoza tienen más concentración de esta vitamina que las propias naranjas.

Los vegetales de hojas verdes también son una fuente excelente de vitamina C: espinacas, brócoli, coles de bruselas, papas, tomates y los pimientos de todos los colores son buenos ejemplos. En los lácteos, carnes y pescados también encontramos, pero no en cantidad suficiente. Los granos casi no la contienen.

Conservación y consumo

Si come 5 porciones diarias de frutas o vegetales frescos puede conseguir fácilmente los 250 mg. recomendados.

En el caso de las frutas y vegetales, cómprelos lo más frescos posibles y guárdelos en una lugar oscuro y aireado para consumir lo más pronto posible. La congelación preserva la vitamina C en los vegetales, pero los enlatados casi no tienen nada. Muchas vitaminas se pierden por efecto de la cocción, por lo que se recomienda cocerlos lo menos posible y en poca agua.

Ensalada de espinacas

Ingredientes:

(Para 2 raciones)

Pizca de pimienta blanca

Pizca de nuez moscada

Una cucharada de zumo de limón

Una cucharadita de miel

Una cucharadita de mostaza amarilla

Un cuarto libra de espinacas en hojas

Una mandarina

1 paquete de fresas pequeñas

Una cuchadarita de queso azul

Preparación:

En un bowl mezclamos la pimienta blanca recién molida, la nuez moscada, el zumo de limón, la miel y la mostaza. Batimos enérgicamente con un tenedor hasta obtener una mezcla homogénea. En una fuente redonda, extendemos las hojas de espinaca bien limpia y distribuimos encima los gajos de mandarina, las fresas lavadas (deseche las hojitas) y enteras. Esparcimos el queso y lo regamos con la mezcla preparada previamente. Servir en la misma fuente. Sólo 64 calorías y mucha vitamina C.

Himilcetejada@hotmail.com