Banderas azules, la diferencia
La concesión de una Bandera Azul certifica la calidad de la playa, que pasa a colocarse en el mapa turístico del más alto nivel internacional

Frente al proceso de degradación que registran no pocas playas del país se registran las iniciativas que buscan revertir el fenómeno. Comunidades costeras, de la mano de hoteleros y organizaciones no gubernamentales, aúnan esfuerzos para conseguir que sus playas consigan una Bandera Azul, una certificación de calidad que ya obtuvo Bayahibe – en noviembre de 2004- y que supone colocarse en el mapa turístico de la más alta calidad internacional.
Las candidatas a la acreditación son la playa de Cabeza de Toro, que se ubica en el Municipio Bávaro; Playa Cosón, del municipio Las Terrenas, y la playa de Costa Dorada, de Puerto Plata.
Para que una playa pueda ser certificada con Bandera Azul, es necesario que la misma cumpla un conjunto de requisitos sanitarios ambientales y de seguridad muy estrictos. Estos abarcan el análisis del agua cada 14 días -para determinar los niveles de contaminación biológica, química y física; el libre acceso al balneario, seguridad, limpieza y servicio permanente de salvavidas. Además, agua potable, baños con disposición final de desechos adecuados y aptos para discapacitados, sistema de recolección de desperdicios, con zafacones en buen estado y zonificación de la playa en caso de que la misma lo requiera por estar sometida a distintos usos, como son el buceo, botes, entre otros deportes acuáticos.
Según explica César Vargas, Coordinador Nacional Bandera Azul, junto a la adopción de las normas es necesario formar un comité de gestión ambiental de Bandera Azul, el cual debe incluir representantes de la comunidad, empresarios, organizaciones con incidencia, personal del ayuntamiento y los hoteles de la zona.
"Tan pronto la playa está lista, un jurado nacional la visita y verifica el cumplimiento de las exigencias del programa. Deliberan acerca del cumplimiento y lo someten al jurado internacional quien, una vez verifica el cumplimiento, otorga o rechaza la certificación", explica Vargas. La obtención de la acreditación constituye un primer paso, al que sigue el desarrollo de un programa de educación ambiental que involucre a todas las personas que inciden en la zona y la implementación de un sistema de gestión ambiental. El mantenimiento de la certificación dependerá de los resultados de las evaluaciones periódicas a que se somete el litoral.
El proceso de preparación de las playas lo realiza el Instituto de Desarrollo Ambiental de República Dominicana (IDARD), una organización no gubernamental que representa a The Foundation for Environmental Education (FEE), la cual forma parte del jurado internacional que concede la valorada acreditación. Otro miembro del jurado es la Organización Mundial de Turismo (OMT). Con sede en Copenhague, la FEE tiene miembros en 42 países de Europa, África, Oceanía, Asia y América.
El programa local se desarrolla con financiamiento de Chemonics International y el Consejo Nacional de Competitividad, así como con el apoyo de los hoteles ubicados en las proximidades de las citadas playas.
Las candidatas a la acreditación son la playa de Cabeza de Toro, que se ubica en el Municipio Bávaro; Playa Cosón, del municipio Las Terrenas, y la playa de Costa Dorada, de Puerto Plata.
Para que una playa pueda ser certificada con Bandera Azul, es necesario que la misma cumpla un conjunto de requisitos sanitarios ambientales y de seguridad muy estrictos. Estos abarcan el análisis del agua cada 14 días -para determinar los niveles de contaminación biológica, química y física; el libre acceso al balneario, seguridad, limpieza y servicio permanente de salvavidas. Además, agua potable, baños con disposición final de desechos adecuados y aptos para discapacitados, sistema de recolección de desperdicios, con zafacones en buen estado y zonificación de la playa en caso de que la misma lo requiera por estar sometida a distintos usos, como son el buceo, botes, entre otros deportes acuáticos.
Según explica César Vargas, Coordinador Nacional Bandera Azul, junto a la adopción de las normas es necesario formar un comité de gestión ambiental de Bandera Azul, el cual debe incluir representantes de la comunidad, empresarios, organizaciones con incidencia, personal del ayuntamiento y los hoteles de la zona.
"Tan pronto la playa está lista, un jurado nacional la visita y verifica el cumplimiento de las exigencias del programa. Deliberan acerca del cumplimiento y lo someten al jurado internacional quien, una vez verifica el cumplimiento, otorga o rechaza la certificación", explica Vargas. La obtención de la acreditación constituye un primer paso, al que sigue el desarrollo de un programa de educación ambiental que involucre a todas las personas que inciden en la zona y la implementación de un sistema de gestión ambiental. El mantenimiento de la certificación dependerá de los resultados de las evaluaciones periódicas a que se somete el litoral.
El proceso de preparación de las playas lo realiza el Instituto de Desarrollo Ambiental de República Dominicana (IDARD), una organización no gubernamental que representa a The Foundation for Environmental Education (FEE), la cual forma parte del jurado internacional que concede la valorada acreditación. Otro miembro del jurado es la Organización Mundial de Turismo (OMT). Con sede en Copenhague, la FEE tiene miembros en 42 países de Europa, África, Oceanía, Asia y América.
El programa local se desarrolla con financiamiento de Chemonics International y el Consejo Nacional de Competitividad, así como con el apoyo de los hoteles ubicados en las proximidades de las citadas playas.
Diario Libre
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