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Bejucos protegen los bosques contra los huracanes

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Bejucos protegen los bosques contra los huracanes
Flores y frutos de Bejucos Caros. Fuente externa

SANTO DOMINGO. Una vez caminaba con mi asistente por un área boscosa, cuando de pronto su pie pareció enredarse en algo y casi termina en el suelo. La causa del tropiezo fue una liana o bejuco de unos pocos milímetros de diámetro que atravesaba el sendero y de quien nadie sospecharía que fuera capaz de derribar a una persona. Le expliqué a mi asistente que ese era el origen del profundo y simpático refrán ("Cualquier bojuquito amarra") que nuestros hombres del campo usan cuando, por ejemplo, alguien se sorprende de que una mujer (o un hombre se enamore desesperadamente de una persona aparentemente insignificante y sin atractivos.

En un plano menos metafórico, o por lo menos metafóricamente diferente, resulta que los bejucos (voz taína con que designamos en el Caribe a las lianas o plantas trepadoras), a pesar de lo insignificantes que parecen, juegan un papel importantísimo en los bosques lluviosos tropicales. En primer lugar, las plantas trepadoras constituyen una proporción significativa de la biomasa (masa total de los organismos vivos presentes en un ecosistema) de los bosques, ya que sus copas pueden ser tan grandes como las de los árboles en que se apoyan, y producen una gran cantidad de frutos y flores que sirven de alimento a la fauna silvestre (insectos, reptiles, aves y murciélagos).

Sin embargo, los bejucos no son nunca tomados en cuenta en los proyectos de reforestación que sólo usan árboles, debido al prejuicio agronómico que confunde bosque natural con plantación, pues en los cultivos agrícolas los bejucos silvestres son considerados "maleza", algo dañino que es imprescindible eliminar.

Este tipo de plantas, por tener en sus tallos grandes conductores de agua y escasa acumulación de madera, carecen de fibras suficientes para mantenerse erguidos, por lo cual utilizan otros árboles para conservar la posición vertical y así alcanzar las áreas iluminadas del dosel (techo) del bosque.

Los bejucos son más abundantes en los bosques tropicales que en los bosques templados, constituyendo hasta el 40% de las especies de plantas presentes en el bosque lluvioso tropical. En las Antillas, el 8 % de las plantas con flores en los bosques lluviosos son bejucos. Además, enlazan los árboles unos con otros haciendo a los bosques, gracias a su flexibilidad, más densos y más resistentes a los vientos huracanados. Eso explica por qué los bosques naturales resisten mejor los ciclones que los "bosques" artificiales y las plantaciones.

Algunos bejucos tienen, además, un gran valor comercial, ya que con ellos se hacen bebidas muy apreciadas, como es el caso del "bojuco indio" (Gouania lupuloides) con el que se fabrica mabí Seybano. Son además muy buenos para atraer animales silvestres. Las trepadoras del género Pasiflora (chinola o "fruta de la pasión) atraen a las mariposas. Los bejucos  del género Cissus, llamados "bojuco caro" en el país, de la misma familia que la uva (Vitaceae), son muy atractivos para los insectos y las aves.

Es una eficaz estrategia de conservación sembrar bejuco caro y otras trepadoras atractivas para la fauna al pie de árboles secos o extranjeros sin ningún valor ecológico, convirtiendo así organismos ecológicamente muertos en fuente de alimento para la vida silvestre, hasta que las lianas finalmente los estrangulen y mueran con la dignidad con que suelen morir los grandes árboles, de pie y en silencio. 

guerrero.simon@gmail.com