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Pintura
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Jorge Severino. Un mundo nuevo

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Jorge Severino (FOTO: FERNANDO CASANOVA)

La primera “exposición“ individual de Jorge Severino (finales del año 1967) fue prácticamente... una colectiva. Se refiere con humor en estos términos porque en ese momento, lejos todavía de haber encontrado su propia voz, su propio estilo, las diez piezas reunidas tenían varios estilos, según Contín Aybar, y podrían pertenecer al menos a seis escuelas diferentes. Aunque Severino se recuerda desde niño dibujando, ser pintor no estaba realmente en sus planes. La vida o la necesidad, que son la misma cosa normalmente, le había llevado por otros derroteros. En uno de aquellos trabajos, su habilidad le hizo popular: pintaba retratos sacados de fotos de carnet que sus compañeros le llevaban, y poco a poco empezó a encontrar la necesidad de trascender este arte de encargo y pintar. Aquellos primeros retratos, a 75 dólares... ya estaban muy bien cotizados.

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El entonces joven artista, reconoce hoy el gran pintor, no reconocía estilos o épocas. “Yo no había tenido ese contacto con la academia, con la cultura de la historia del arte. Fue después, leyendo y mirando, como entendí y aprendí sobre historia del arte. Hay que conocer, para poder evolucionar. Para tener un lenguaje propio, hay que identificar el de los demás...”. Y entre “los demás» la libertad de Goya. El pintor español del siglo XVIII, dice Severino, le mostró un camino: el de la libertad. Se podía, como Goya, aceptar encargos y tener por otro lado, una voz propia y libre.

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Aquel primer pintor que se llamaba también Jorge Severino trabajaba en un ingenio. Guardaba sus dibujos bajo el cristal del escritorio, y tampoco tenía un caballete. “Siempre, desde entonces, he pintado sobre una mesa, nunca necesité un caballete. Así empecé a dibujar y a pintar con óleo, con la técnica que fuera, siempre sobre una mesa...”. Ya en 1968 empiezan a llegar los premios. En la Bienal E. Leon Jimenes Severino se hace con tres premios, y los años 70 siguen, igualmente, viendo al pintor exponiendo colectivamente primero, una individual en el 74 después, primera de tantas otras, y de paso ganando premios en Bienales. Severino tardó en dedicarse únicamente al arte. Trabajó en el Banco Central, en NCR y ya unido a la galerista MaryLoly Pérez de Severino, decidió que su vida estaba inexorablemente atada al arte y que el Arte le exigía dedicación completa.

A raíz de la muerte de García Márquez vuelve a revolotear el realismo mágico. Esa forma de expresión tan caribeña. Realismo mágico o lo real maravilloso que Uslar Pietri, a la vista de la obra de Carpentier, lo definió como “consideración del hombre como misterio en un mundo real, palpable”. Miro la obra de Jorge Severino y veo todo eso. Las coincidencias estéticas, aunque sean por vías de expresiones y medios diferentes son evidentes en los «realistas mágicos» latinoamericanos: Los mostradores de peces colorados y dibujados por el movimiento encubridor de sus aletas sutilmente abanicadas; la alucinación por personajes y personalidades de mentalidades inusuales son temas recurrentes en esos artistas «reales y maravillosos», y los productos artísticos que obtienen, siempre superiores a la realidad, Mackandal, El general en su laberinto o La tía Cleotilde.

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Gran parte de la iconografía y situaciones que vemos en la obra de Severino son recreaciones de un “álbum de fotos” que encontró cierta vez. Un álbum de fotos con anotaciones al margen de una familia rica “...con la tía Cleotilde en París” o “El tío Roque en el museo del Prado de Madrid”. A ese mundo de ensoñaciones y pretensiones sociales que aparecían en el álbum de fotos encontrado Severino lo fue transformando; hizo de ellos el mundo de Jorge Severino.

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Adiós a Sans Souci

También hubo una etapa en la que hubo una gran producción de muñecas. Muñecas rotas pintadas con una paleta en donde predominan los tonos claros. «En esa época no se podía ser muy explícito cuando se quería denunciar la violencia contra la gente, era época de represión política, y la vía que encontré más explícita era la de presentar esas muñecas rotas, heridas, maltratadas» comenta Severino ante la pregunta ¿de dónde salían esas muñecas que pintabas?.

La fascinación por Klimt, Alphonse Mucha, Carpentier y el juego con las intuiciones surrealistas le iban dando forma a su iconografía y a su composición. Pan de oro, pan de plata, preciosismo en los detalles. ¿La piel negra tan predominante en tus figuras femeninas es una solución cromática o un posicionamiento social sobre las mujeres negras en nuestra sociedad? le pregunto; «ambas cosas», contesta.

La creación de un mundo real o imaginario que podría ser lo irreal con aspecto de realidad. Mujeres en la que todo es lujo, calma y voluptuosidad. Es el sentido de sorpresa frente a lo usual y esperado, o ante un fenómeno probable que en otro sería la aburrida cotidianidad; pero que en Severino toma trascendencia estética al recrearlo con las herramientas plásticas con que está dotado. Es la deliberada manipulación de la realidad por la percepción del artista. Esos dos elementos, percepción y manipulación transformadora, son bases importantes de su obra. Llaves flotando o peces nadando en el aire elementos de composición surrealistas más allá de lo surreal.

El álbum de foto encontrado le encendió la chispa para ver las fantasías sociales de las clases media y alta caribeñas. Lo asoció con los delirios de grandeza de Henry Christophe, Henry I de Haití, y su locura de construir “La Citadelle”. Un cuadro especialmente bello y evocador donde Severino plasma magistralmente esa locura caribeña es “Adiós a Sans Souci”, Ahí vemos el rostro alucinado de Christophe y su mujer momentos antes de perder su Citadelle. Transmite la sensación del fin de la locura, de la irrealidad, del endiosamiento pasajero.

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Debut en sociedad de mi prima Cleotilde, 42?x36? óleo/acrílicos sobre lienzo.

Cuenta Severino que cuando mostró por primera vez sus cuadros a un crítico de arte, a don Pedro Contín Aybar, éste le dijo “Me gustan, pero los diez están pintados en seis estilos diferentes”, y que a él le dio mucha vergüenza esa observación porque para ese entonces era muy joven y Contín Aybar muy reputado. Pero ahora, Severino no tiene seis estilos diferentes, ahora tiene miles de mundos y de posibilidades para el espectador inteligente. Sus obras son puertas a mundos mágicos narrados y pintados con maestría, con la pericia que da los muchos años de labor y amor al oficio.

JORGE SEVERINO, en sus propias palabras (Entrevista)

FC: ¿Por qué insisten tanto en hacer arte los artistas? ¿Se nace o se hace un artista?

JS: A lo largo de mi vida he hecho muchas cosas, tales como trabajar en un ingenio azucarero, en el Banco Central, en industrias del Estado, en empresas multinacionales...pero todo esto ha sido para tener el sustento para hacer arte. Al final, el arte se impuso y me ha brindado los medio para seguir haciéndolo. No se si se nace o se hace, pero en mi caso, desde que he tenido uso de razón he tenido la necesidad de expresarme con lápiz o con pincel.

FC: Vivimos en un período de prodigiosa ansiedad cultural, por una escasez de valores sólidos, por la cultura de la inmediatez y la superficialidad ¿le gusta vivir en esta época?

JS: Cada individuo vive en la época en que le toca vivir y todos tenemos nuestra manera de expresarnos sin tomar en cuenta la moda del momento a nuestro alrededor, ya que a veces solo sirve para promover falsos valores. Lo que si creo es que el tiempo, pueden ser siglos, es el gran cedazo.

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FC: Los artistas hacen ver los desequilibrios sociales, a veces actúan como purgante para que las sociedades no se estanquen; pero ahora hay mucho bulto mediático en el arte, como bienales en las que meterse trapos en la boca y filmarlo tratan de pasar por arte ¿se está perdiendo la emoción estética o simplemente que siempre se han hecho estas cosas que quieren pasar por arte?

JS: En cualquier época en que se haga arte hay multitud de creadores, pero si se analiza la historia encontraremos que el arte no es de masas. En la transición del siglo XIX al XX París fue la capital del arte debido a que cientos de artistas se trasladaron allí huyendo del pago de impuestos en sus países, luego les seguirían otros por el amor al arte. ¿Cuantos artistas podemos recordar de ese momento?. Lo que ocurre hoy es totalmente pasajero porque al final prevalecerán los valores estéticos.

FC: Decía alguien que leer poesía mala era insufrible ¿y en pintura?

JS: Asistí en Madrid a una charla magistral de Mario Vargas Llosa en la que él planteaba que la poesía era la espina dorsal de todas las artes. Por primera vez estuve totalmente de acuerdo con él, pues si hay poesía insufrible del mismo modo hay obras de arte indigeribles.

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FC: Usted ha ilustrado, o iluminado, varios libros ¿los ha ilustrado a partir del texto o los creadores de los textos fueron posteriores a su creación?

JS: Ambas cosas. Han usado mis cuadros como portada de libros como por ejemplo: La muchacha de La Guaira de Juan Bosch; «Temor, Esperanza, Acción» de Hugo Guilliani Cury; «El Sabor de lo Prohibido” de José Alcántara Almánzar; y “Callejón sin salida” de Armando Almánzar Rodríguez. La revista cultural «Callaloo» de la Universidad de Virginia en los EEUU utilizó mi obra «Santa Marta la Dominadora» como portada. También he ilustrado en base a un texto, como en «Mutanville» de Arturo Rodríguez Fernández, «Musiquito” (Anales de un déspota y un bolerista) y «Oferta de Empleo y Otros Cuentos» de Enriquillo Sánchez. También con este gran amigo se publicó un catálogo sobre una obra mía donde Enriquillo se inspiró en la obra para hacer el poema «Asunción Sosa ya no Vive Aquí“.

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John Lennon, 1976.

FC: No he visto autorretratos suyo, práctica muy usual entre pintores ¿no ha hecho por algún motivo en especial?

JS: Si me he hecho un autorretrato. Hice primero un «performance» para que el fotógrafo Martín López me retratara pintándome la cara de payaso. Antes que eso me hice el único autorretrato que me hice disfrazado de payaso, del que les enviaré la imagen.

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Autorretrato

FC: Tiene muchas obras de otros pintores en su casa... ¿siente el “placer de coleccionar”?

JS: Siento placer en coleccionar cosas, sobre todo arte. Las paredes de mi casa están engalanadas con gran diversidad de obras de artistas dominicanos, a quienes he comprado y en pocos casos con quienes he realizado intercambios, o me las han regalado.

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La pasión de Amantina Villalona, óleo/acrílicos sobre lienzo, 42” X 36”, 1979.

JORGE SEVERINO, por Inés Aizpún

Jorge Severino lee novela negra. («Lógico...» pensarán sus admiradores.)

Novela negra clásica, la de los maestros del género. Nadie, ni siquiera los escritores suecos, con su pulso para narrar misterios y muerte, iguala al detective Philip Marlowe de Raymond Chandler.

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FC: ¿Hay alguna época de la pintura dominicana que le atraiga especialmente, algún pintor que admire por encima de otros?

JS: Muerto Trujillo los artistas empezamos a aventurarnos en arte contestatario, esa fue mi etapa Pop, donde sustituí la figura humana por muñecas, y realicé experimentos, pero considero que los años mas florecientes en el arte en nuestro país fueron desde finales de los 70´s hasta mediado de los 90´s, cuando todos querían coleccionar arte. En cuanto a algún artista de mi predilección, no es uno, son varios viejos y jóvenes que no mencionaré; pero que saben de mi admiración a su trabajo.

Y no se trata de un tema de estética, de atmósfera, que pudiera ser, tratándose de un pintor tan curioso hacia la belleza en todas sus manifestaciones. Tiene otra explicación: a Jorge Severino le gusta que le cuenten y contar historias.

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De izquierda a derecha: Aquiles Azar, José Cestero, Jorge Severino, Cándido Bidó, J.R. Rotellini y Ramón Oviedo.

Las más hermosas mujeres negras de la pintura dominicana llegan desafiantes a los lienzos de Severino para algo más que presumir de gallardía. Son las mujeres negras que nunca en la historia que él ha vivido han tenido cabida en salones a los que se accede con saga familiar certificada y ropaje de muchas yardas. Son mujeres que no están donde «les corresponde», que llenan paredes y marcos desafiando el destino que otros quieren para ellas. (Aquí, la belleza es subversiva.)

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Tía Gertrudis que era amante de Toulouse, haciendo antesala en el Moulin Rouge, 36? X 42?, óleo/acrílicos sobre lienzo.

Jorge Severino sabe historias de muelles, de amor, de falsificadores, de ingenios, de sindicatos, de empresas, de luchas políticas. De un Puerto Plata dividido sin rencores en compartimentos estancos que se mezclaban solo en los pupitres de la escuela. Es protagonista de muchas vidas y muy probablemente es feliz.

Jorge Severino, uno de los pintores dominicanos más cotizados, narra historias desde la mirada negra y dura de unas mujeres bellísimas que saben perfectamente... quién es el asesino.

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Prima Johanna posando para Hector Baez, 42? X 36? óleo/acrílicos sobre lienzo.
TEMAS -

Critico, autor y editor de temas sobre arte. Ha sido editor de la revista Mirada Al arte. Posee estudios sobre dibujo y pintura en Altos de Chavón y en El Estudio de Madrid, España. Miembro del ICOM y del CODAP