Detalles que hablan bien

$!Detalles que hablan bien

Entre los signos ortográficos dobles las comillas presumen de tener una historia curiosa. Su denominación consiste en el diminutivo lexicalizado de coma. Desde su origen se utilizan para enmarcar una parte de un escrito que quiere destacarse por alguna razón. En tipografía encontramos tres versiones de las comillas cuyos usos y preferencias conviene que conozcamos. Las comillas angulares (« »), llamadas comillas latinas o españolas, las comillas altas (“ ”), también denominadas comillas inglesas, y las comillas simples (‘ ’). En las tres modalidades, por tratarse de signos ortográficos dobles, debemos prestar atención a que siempre estén presentes tanto las comillas de apertura como de cierre. La función principal de las comillas es delimitar frases o párrafos que reproducen con exactitud y fidelidad las palabras textuales de alguien; en las obras literarias enmarcan además los parlamentos de los personajes.

¿Cómo elegir qué tipo de comillas usar cuando estamos escribiendo? Si lo hacemos en español, se aconseja elegir las comillas españolas o latinas (« »): El profesor preguntó: «¿Han leído la novela?». Las comillas altas (“ ”) las reservamos para los casos en los que debamos incluir un texto entrecomillado dentro de otro que ya está entrecomillado, como si se tratara de una pequeña muñeca rusa: El profesor preguntó: «¿Qué significa la frase “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...”?». Las comillas simples (‘ ’) se especializan en una tarea muy concreta: indicar que la palabra o la frase enmarcada por ellas se usa como definición de otra palabra. Los lectores de esta Eñe están más que familiarizados con ellas: El profesor recordó que la palabra pelotón está usada con la acepción militar de ‘pequeña unidad de infantería’.

Tres versiones de las comillas cuyos usos nos conviene tener presente para que nuestros textos hablen bien de nosotros.

+ Leídas