En la quimbamba

Más de una vez desearíamos estar en la Cochinchina (o en la Conchinchina, que también se dice). Expresiones populares para indicar lejanía en forma superlativa; lugares indeterminados y remotos que tienen su origen en el nombre de lugares reales. ¿Cómo llegan a convertirse en expresiones hechas? A veces existe una razón histórica; la Cochinchina, en el delta vietnamita del río Mekong, se acercó a los hablantes de español a raíz de una campaña militar franco-española para defender a los misioneros cristianos en Indochina allá por 1858.

Si de estar lejos se trata, a lo mejor, preferimos estar en la quimbamba o en las quimbámbaras. El rastreo de su origen sigue pendiente, pero quién sabe si podría estar relacionado con la comuna angoleña de Quimbamba.

Estamos lejos, pero en sentido figurado, cuando estamos en Babia, ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Otro nombre propio colado en una expresión coloquial. Babia es una comarca leonesa a la que los reyes españoles de antaño escapaban para cazar y sustraerse a las tareas cotidianas.

Costumbres y sucesos que dejan su huella en el idioma; como ocurrió con la escapada de un soldado durante una batalla entre cristianos y almohades en 1233: solo apareció cuando ya las tropas cristianas habían conquistado la ciudad jienense de Úbeda alegando que se había perdido por los cerros de Úbeda. Y nace la expresión coloquial para dar a entender que estamos en un lugar remoto o, figuradamente, que divagamos. Que no otra cosa es divagar, como bien nos dice la preciosa definición del Diccionario de la lengua española de la RAE: ‘Andar por un sitio sin hallar camino o lo que se busca’.; y de ahí ‘hablar o escribir sin concierto ni propósito fijo y determinado’. Dejemos de divagar por hoy y volvamos de la quimbamba a la realidad.

@Letra_zeta

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20161011 http://www.diariolibre.com

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