×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
Lengua española
Lengua española

Leoneras y jurunelas

No puedo presumir de ser ordenada, ni siquiera cuando de libros se trata. Mi biblioteca está organizada alfabéticamente; aunque quizás organizada es mucho decir. Aspira a estarlo. Cuando escribo, consulto y consulto. Me rodeo de libros que van apilándose uno a uno a mi alrededor. A cualquiera que lo mire desde fuera puede parecerle una leonera, un nido de gallina, una caótica jurunela.

¿Y es que los leones, las gallinas o los hurones se merecen que nos acordemos de ellos cuando de desorden se trata? Leones y gallinas se destacan a simple vista en el origen de estas expresiones. Para descubrir a los hurones tenemos que armarnos de ese cepillito que usan los arqueólogos para quitar el residuo de los años a los objetos de un yacimiento. Cepillamos con delicadeza y, rasgo a rasgo, vamos descubriendo la huronera original. Hurón viene del latín furo, y esa f- latina inicial suele aspirarse en español, según las zonas y según las épocas: ya sabemos de dónde sale la jota. Las vocales que se sitúan cerca en una palabra tienden a asimilarse entre sí; la u contagia su articulación a la o hasta llevársela a su terreno: ya sabemos de dónde sale la u. Los intercambios entre l y r son también muy frecuentes, no solo entre los dominicanos: ya sabemos de dónde salió la ele.

Cepilla que te cepilla nos hemos convertido en arqueólogos de las palabras y hemos descubierto a los humildes hurones en nuestra humilde jurunela. Hasta de las jurunelas de la lengua podemos aprender mucho. Y no se confundan, a pesar de todo, siempre sé dónde están mis libros.

@Letra_zeta

Envíe sus preguntas y/o comentarios a la Academia Dominicana de la Lengua consultas@academia.org.do

TEMAS -