Palabras para un himno I

$!Palabras para un himno I

En febrero de 2018 le dediqué una Eñe al análisis de la métrica de la letra del himno nacional dominicano. Gustó mucho a los lectores acercarse al himno desde el punto de vista literario. Este febrero les propongo leer sus estrofas poniendo especial atención en sus palabras, desde el vocativo inicial al eco libertario final.

El hermoso gentilicio quisqueyanos parece tener origen indígena. Que no aparezca en el Diccionario de la lengua española no quiere decir que no exista, como muchos creen. La primera estrofa anima a los quisqueyanos a cantar y a mostrar (ostentar) a la cara del mundo la bandera dominicana. El vocablo faz es un cultismo latino para referirse al rostro («del mundo a la faz»). La palabra pendón, de origen francés, se utiliza como sinónimo de bandera, a la que se califica de «gloriosa» y de «invicta», un adjetivo que se refiere a su condición victoriosa.

La segunda estrofa comienza con la interjección poética salve, utilizada para saludar. Su origen es el latín, donde significaba ‘ten salud’. Ya ven, nuestros saludos y este salve tienen en su germen un deseo de salud. Se saluda al pueblo dominicano, al que se describe como «fuerte» e «intrépido», ‘que no teme a los peligros’. El adjetivo bélico es el sinónimo de origen latino del adjetivo guerrero, de origen germánico.

El pueblo que se enfrenta a la esclavitud merece la libertad y se aleja de la indolencia ‘pereza, insensibilidad’ y el servilismo ‘sometimiento rastrero a la autoridad de alguien’. El heroísmo se templa en los pechos dominicanos como si se tratara del metal en la forja.

Ya ven, las conmemoraciones patrias pueden convertirse en una excusa extraordinaria para acercarnos a la riqueza léxica de nuestra lengua. ¿Me acompañan las próximas semanas en la relectura de las siguientes estrofas?

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