Patriotismo de alma

El 12 de octubre de l927 fue fundada la Academia Dominicana de la Lengua, por iniciativa de monseñor Adolfo Alejandro Nouel, arzobispo metropolitano de Santo Domingo e integrada por doce miembros. Como en un juego literario protagonizado por las fechas, cinco años más tarde, el 27 de febrero de 1932, la Real Academia Española la acoge como academia correspondiente.

Manuel Patín Maceo, miembro fundador y autor del primer diccionario de dominicanismos digno de tal nombre, confesaba que acostumbraba a «mezclar el pensamiento con los latidos de su corazón». Quizás por eso era un apasionado confeso de la lengua española y del Quijote, al que cuentan que citaba largamente. Combinando humor y amor al Quijote decía que «en el patriotismo (a lo menos en el nuestro) suelen confundirse don Quijote y Sancho Panza; no es raro que el patriotismo se vea trasladado del alma al estómago. Por eso hay que poner a los patriotas de oficio en detenida cuarentena».

Patín Maceo demostró su patriotismo de alma con la redacción de su obra lexicográfica, la obra fundacional de los diccionarios dominicanos. Su obra fue producto de la toma de conciencia de la autonomía de las variantes del español americano respecto al español peninsular y demostraba su amor por nuestra forma de hablar la lengua común.

Esta semana, cuando se cumplen noventa años de la fundación de la Academia Dominicana de la Lengua, quiero recordar a Patín Maceo, y con él la labor de los estudiosos de la lengua española; quiero honrar también a los buenos hablantes de nuestra lengua, los que la aman y la respetan. No son otros los objetivos académicos: amor y respeto por la lengua y estudio para conocerla mejor y para atesorar su valor.

@Letra_zeta

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20171010 https://www.diariolibre.com

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