Récord de consultas

$!Récord de consultas

El pasado febrero la Real Academia Española anunciaba que los usuarios del Diccionario de la lengua española habían superado los mil millones de consultas en línea en un año. Para hacernos una idea, este número supone un 45 % de aumento si lo relacionamos con los 700 millones de búsquedas realizadas en el año anterior. Las palabras vinculadas a la pandemia y la crisis sanitaria se llevan la palma entre las más consultadas por los hablantes en su conjunto; entre ellas pandemia, cuarentena, confinamiento o el adjetivo asintomático.

Aunque los usuarios dominicanos no encabezan la lista de los más asiduos de la versión digital del DLE, los datos de sus consultas reales nos muestran comportamientos curiosos. A veces no encontramos la palabra porque la escribimos mal: por ejemplo, cuando buscamos *procastinar en lugar del correcto procrastinar, o *guallar en lugar de guayar. Otras veces nos empeñamos en consultar palabras cuyo uso no está respaldado por la RAE, como *aperturar. A veces las limitaciones del diccionario no acompañan el paso de la realidad cotidiana: el desfase resulta evidente en términos muy recientes o exclusivos de la realidad dominicana, como popi, con un récord de consultas entre junio y julio de 2020, o teteo, que estuvo en el candelero en enero de 2021. Y no, teteo y popi no están registrados, todavía, en el Diccionario de la lengua española. ¿Llegarán algún día a estarlo? Eso dependerá de su pervivencia en el gusto de los hablantes, de que no sean aves de paso léxicas, como tantas otras palabras que, tan pronto alzan vuelo, caen en picado y no volvemos a oírlas ni a buscarlas en las páginas de los diccionarios.

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