$!Tener arrestos

Nuestra forma de hablar español muestra rasgos de pronunciación que nos definen desde hace siglos. La ortografía ejerce su tarea imprescindible para la unidad de la lengua y permite que todas nuestras pronunciaciones (y son muchas a lo largo y ancho del mundo hispanohablante) desaparezcan cuando escribimos. Sin embargo, algunas palabras resultan irreconocibles, hasta el punto de hacernos creer que son términos exclusivos del español dominicano; pero basta que les apliquemos la lupa dialectal para que encontremos que siguen siendo palabras propias del español general de cualquier lugar.

Pregunta una lectora por los adjetivos arretao y arretá. Los rasgos fonéticos que muestran, y que la escritura intenta reflejar, provocan que perdamos el norte. Estas formas registran dos fenómenos dialectales muy extendidos en español. Empecemos con la aspiración o supresión de la ese final de sílaba, propia del español meridional: arre(s)tao, arre(s)tá. Continuemos con la elisión de la -d- intervocálica, a la que se suma la pérdida de la -a final: arre(s)ta(d)o, arre(s)tá(da).

Como ya han descubierto, se trata del participio del verbo arrestar. Basta consultar el Diccionario de la lengua española para confirmar que este verbo cuenta con dos acepciones relacionadas con nuestro adjetivo. Una de ellas, ‘arriesgar’, ha perdido vigencia; la segunda, propia del pronominal arrestarse, es la fuente directa del uso dominicano: ‘determinarse, arrojarse a una acción o empresa ardua’. Un miembro más de la familia es el sustantivo arresto, que tiene, entre otros significados, el de ‘arrojo o determinación para emprender algo arduo’. De ahí la expresión muy usada de tener arrestos.

Si buscan arretao o arretá en el Diccionario del español dominicano no van a encontrarlos. No es una palabra diferente, es solo nuestra forma de pronunciar una palabra común.

+ Leídas