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Bombas Atómicas de Hiroshima y Nagasaki

La exposición es una alerta para que no ocurra más

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Bombas Atómicas de Hiroshima y Nagasaki
Las fotografías captaron la atención mientras eran montadas. Fotos: Maglio Pérez.
Santo Domingo. La embajada de Japón inaugurará esta noche en la Biblioteca República Dominicana la exposición fotográfica "Bombas Atómicas de Hiroshima y Nagasaki", con la que busca crear conciencia en las nuevas generaciones, en la conmemoración del 60 aniversario de la histórica tragedia, como una alerta para que no ocurra nunca más.

La muestra será inaugurada por el embajador Haruo Akamoto, a las 7:30 de la noche.

Está integrada por 30 fotografías que recogen el panorama de Hiroshima y Nagasaki antes, instantes después de recibir las bombas atómicas y años después, así como los daños y efectos secundarios que aún hoy sufren los sobrevivientes.

Nunca más

"El propósito de esta exposición es informar a los dominicanos sobre lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki, como una forma de expresar qué es la paz y la importancia de preservarla", expresó en momentos en que hacían los preparativos del montaje, Hiloaki Kawashima, secretario encargado de Política y Cultura de la embajada de Japón. Maymi Haidaka, funcionaria de la sede diplomática se refirió a la muestra, como un conjunto de fotografías que mueven a la reflexión porque es interés de la embajada transmitir el mensaje a las nuevas generaciones de que tragedias como ésa, imborrable aún 60 años después, no deben volver a suceder bajo ninguna circunstancias.

Abogó porque las armas de destrucción masiva queden sepultadas en el pasado, dejando espacio a la cultura de paz. La exposición estará abierta al público hasta el 14 de agosto.

6 de agosto de 1945: recuerdos del horror

Un día como hoy, el 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima, situada en Honshu, la isla principal del Japón, sufrió la devastación, hasta entonces desconocida, de un ataque nuclear. Ese día, cerca de las siete de la mañana, los japoneses detectaron la presencia de aeronaves estadunidenses dirigiéndose al sur del archipiélago; una hora más tarde, los radares de Hiroshima revelaron la cercanía de tres aviones enemigos. Las autoridades militares se tranquilizaron: tan pocos aviones no podrían llevar a cabo un ataque aéreo masivo. Como medida precautoria, las alarmas y radios de Hiroshima emitieron una señal de alerta para que la población se dirigiera a los refugios antiaéreos.

A las 8:15, el bombardero B-29, "Enola Gay", al mando del piloto Paul W. Tibblets, lanzó sobre Hiroshima a little boy, nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego (a una temperatura aproximada de 4000º C) se convirtió en un gigantesco "hongo atómico" de poco más de un kilómetro de altura. Uno de los tripulantes de "Enola Gay" describió la visión que tuvo de ese momento, acerca del lugar que acaban de bombardear: "parecía como si la lava cubriera toda la ciudad".

Tokio, localizado a 700 kilómetros de distancia, perdió todo contacto con Hiroshima: hubo un silencio absoluto. El alto mando japonés envió una misión de reconocimiento para informar sobre lo acontecido. Después de tres horas de vuelo, los enviados no podían creer lo que veían: de Hiroshima sólo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego y humo. Fuente: sepiensa. org.mx)