Vivir en una sociedad ocupada en estar ocupada
Cómo pasar de estar ocupado a balanceado en tu vida diaria

En el año 2014 encajaba a la perfección en una sociedad ocupada en estar ocupada. Y pensaba que era feliz. Tenía un programa de radio de lunes a viernes de 7:00 a 9:00 pm, colaboraba en otro programa los viernes de 6:00 a 7:00 pm, era gerente de una empresa de Zona Franca, dos microempresas, una de reclutamiento y capacitación y otra de co-working, y asesoraba un emergente proyecto de bienes raíces. Además de todo esto, por un tiempo, me picó la curiosidad por la política y acompañaba a un candidato a la radio y a la televisión y a sus reuniones con los demás amigos que le apoyaban en su inquietud. Sumemos a todas estas iniciativas profesionales ser madre de tres, ser esposa, ser amiga, hermana e hija.
Por supuesto, este constante hacer era parte de un mal mayor. Quería estar ocupada, porque quería sentirme productiva y porque pensaba que, mientras más ocupada estaba, más iba a impresionar a los demás. Tampoco quería enfrentar situaciones incómodas, iniciar conversaciones que debían tenerse hacía mucho tiempo y tomar decisiones que eran, por su naturaleza, inaplazables. Estar ocupada era mi escape y mi adicción.

Fui una bomba de tiempo andante que finalmente explotó.
Podría contarte en este artículo todo el sufrimiento que tuve y que generé con este estilo de vida, pero quiero convertir este escrito en una puerta hacia la salud y el propósito con tonos positivos que te ayuden a reflexionar si tú también estás montado o montada en el tren de la sobreocupación.
Entendí que si realmente quería ayudar a los demás, ser financieramente independiente, crear un mundo mejor, establecer una empresa duradera, lo iba a conseguir haciendo cambios significativos en mi vida.
Entonces empecé a practicar el autoconocimiento y el autocuidado a través de la herramienta que enseño actualmente, que es el Mindfulness. Uno a uno, fui dejando proyectos a un lado, diciendo que no y reconstruyendo mi rutina. Inicié el camino hacia una vida con mayor balance. Ya que ser catalizadora de cambios positivos a mi alrededor era lo que me hacía realmente feliz, me di cuenta de que no iba a lograrlo si primero no me conocía bien y sobre todo si no tomaba mi salud y cuidado en serio. Quería ser realmente productiva y esto no se logra viviendo solamente en el hacer por tantas horas al día.
Me pregunté: ¿qué persona tiene más de un logro grandioso en este mundo, de esos que impactan generaciones y generaciones? Jeff Bezos es Amazon, Mark Zuckerberg es Facebook, Isabel Allende es la Casa de los Espíritus, Louise May Alcott es Mujercitas y Leonardo da Vinci es la Mona Lisa, que cuelga con un gesto enigmático en su rostro en el Museo del Louvre de París.
Y ya del otro lado del muro, en el 2022, con pocas y estratégicas tareas en mi agenda porque así lo elijo, miro con preocupación y con empatía, porque yo también estuve ahí, a esos líderes, profesionales y emprendedores que se saltan comidas, que nunca tienen tiempo de nada, que andan siempre con prisa. Sobre todo, esos líderes que increíblemente trabajan más que sus colaboradores y que su lugar en el organigrama empresarial es una maraña incomprensible de puestos bajo su cargo. El líder de equipos está para pensar, para subir los pies sobre el escritorio y desde el ser: mirar, reflexionar, estudiar, innovar, delegar, inspirar, influir, transformar, impactar. No para apagar fuegos constantemente y sin descanso. Abrumado por las responsabilidades con el estómago vacío porque se le olvidó comer.

El primer gran cambio ocurre cuando reconocemos que la sociedad nos lleva a estar ocupados, se contagia o se aprende. Está de moda. También reflexionar sobre la posibilidad de que no hay necesidad de impresionar a nadie y, sobre todo, que es posible salir de esa matrix con voluntad y acompañamiento de profesionales.
Cinco consejos para encontrar el balance en tu vida
Reflexiona sobre los siguientes puntos. Al estar ocupado, ¿Qué estás evitando? ¿Qué estás buscando? ¿De dónde proviene esta necesidad de tener tantas actividades? ¿Quizás la aprendiste de tus padres o sientes el deseo de no parecer vago o de parecer importante? ¿Quién eres, que pensamientos llenan tu mente, cuando no estas haciendo absolutamente nada?
Evita la multitarea. Biológicamente no estamos hechos para hacer más de una cosa a la vez y, creo que te puedes sorprender, pero, hacer muchas cosas al mismo tiempo, realmente no te ahorra tiempo.
Practica y luego aplica el decir que no. Estar ocupado es fácil. Tener una vida con balance, conlleva más trabajo y es mayormente porque las personas ocupadas dicen que sí a todo. Sé que responder con un no, es difícil, sobre todo cuando te piden hacer cosas y eso te hace sentir imprescindible.
Crea una rutina matutina. Esto puede ayudarte enormemente con esta transición de ocupado a balanceado, porque puedes hacer en las mañanas todo lo que te aporta salud y beneficios, como aprender algo nuevo en un podcast o una lectura breve, meditar y hacer ejercicios. Qué tu día inicie con las tareas más relevantes y que más ganancias te aporten.
El poder de las 2 EMES. Las dos emes para el balance son el Minimalismo y el Mindfulness. Dos estilos de vida simples, básicos y fáciles de aprender que puedes implementar de a poquito con grandes beneficios.
¡Te abrazo en atención plena!

Ericarol Carlo