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Inclusión laboral
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La discapacidad no es un obstáculo para insertarse en el mercado laboral

Testimonios de seis dominicanos con diferentes discapacidades que lograron insertarse en el mundo laboral son la mejor muestra de que solo hace falta darles la oportunidad para comprobar que son tan capaces como cualquier otro ciudadano

Tener una discapacidad física o sensorial no implica ser incapaz de asumir un puesto en una empresa. Aunque para muchos esto suena como algo obvio, la realidad es que por mucho tiempo las personas con discapacidad han tenido que luchar contra ese estigma. Por suerte, esa percepción ha ido cambiando y ahora reciben más oportunidades para desarrollarse en el ámbito laboral.

Según explican desde el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis), esto se debe en gran medida a que ahora la sociedad dominicana tiene mayor conciencia sobre los derechos de las personas con discapacidad. Y es que la Constitución Dominicana, en su artículo 62, establece el derecho al trabajo para todas las personas sin distinción.

Los testimonios de Miguel Ángel, Mariana, Yonilsson, Leivy, Pedro y Zoraida, dominicanos con diferentes discapacidades que han logrado insertarse en el mundo laboral, son la mejor muestra de que solo hace falta darles la oportunidad para comprobar que son tan capaces como cualquier otro ciudadano. 

Ellos conversan con Diario Libre sobre los retos a los que se enfrentaron antes de llegar a las empresas para las que laboran, cómo los ha ayudado a superarse, tanto profesional como personalmente, conseguir empleo y cuáles brechas hay pendientes por cerrar de cara a la inclusión laboral.

Miguel Ángel Cabrera, discapacidad física

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Miguel Ángel Cabrera. (PEDRO BAZIL)

Miguel Ángel Cabrera llegó al Banco Popular Dominicano por casualidad. Había enviado su CV a varias empresas, pero no pudo ser contactado cuando trataron de comunicarse con él. Un conocido le sugirió que se dirigiera al call center de la entidad bancaria a probar suerte y así lo hizo.

“Cuando me presenté en Infocentro, aun cuando no era la empresa que me había estado contactando, me permitieron aplicar a las pruebas de selección. A partir de ese momento se realizó el proceso para ofrecerme una posición de servicio al cliente en el Banco Popular”, cuenta.

En la actualidad, Miguel Ángel se desempeña dentro de la institución como líder de servicios, cuyo puesto implica encargarse de realizar los procesos de gestión interna de la sucursal para la que labora (Sambil) y redirigir y orientar a los clientes a los diferentes servicios que necesitan.

Lo que más disfruta de su posición, dice, es poder interactuar con personas diariamente y conocerlas, sobre todo en la sucursal que trabaja, donde siempre hay mucho flujo de personas. Por otro lado, lo más retador es lidiar con los clientes cuando se presentan con una actitud molesta o cerrada a encontrar soluciones. “Siempre trato de ser empático. El esfuerzo para brindarle una buena experiencia es mayor, pero así mismo es algo muy satisfactorio”, refiere.

Insertarse en el mercado laboral, refiere, le ha permitido mejorar su calidad de vida y la de su familia. A su consideración, la poca aceptación y apertura a trabajar con personas que presentan alguna discapacidad sucede porque todavía existen dudas de qué tan aptos son para realizar ciertos trabajos y actividades. 

“Creo que empresas como la mía están demostrando con hechos que sí es posible integrar personas con discapacidad en su fuerza laboral y que podemos trabajar y desarrollarnos como cualquier otra persona”, concluye.

Mariana Rondón, discapacidad auditiva

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Mariana Rondón. (PEDRO BAZIL)

“Un conocido había escuchado sobre el programa de APAP de inclusión de personas con discapacidad y me informó que la entidad estaba solicitando personas con discapacidad auditiva con fines laborales. De inmediato me puse en contacto con ellos”, dice en lengua de señas Mariana Rondón, quien desde hace siete años forma parte de la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP).

Allí ejerce como oficial de Back Office, la oficina encargada de dar soporte al área de negocios de la sucursal principal. Entre sus funciones se encuentran la revisión de documentaciones físicas y en el sistema, seguimiento a pendientes, soporte a requerimientos de otros departamentos, asistencia a oficiales sobre procesos y documentaciones y hacer de intérprete cuando los clientes con discapacidad auditiva así lo requieren.

Esta oportunidad de empleo ha contribuido a su independencia personal y económica. “En lo profesional, me ayudó a poner en práctica los conocimientos adquiridos en la universidad y a aprender cosas nuevas que me exigen dar siempre lo mejor de mí. También resalto que ha fortalecido la gestión de mis emociones, el manejo del tiempo y mi disciplina”, expresa.

En su camino profesional admite haber recibido algunos ‘no’. Sin embargo, esas respuestas no la desanimaron; más bien le sirvieron de motivación para continuar preparándose y así estar lista para cuando las oportunidades llegaran. 

“Hay que continuar dando a conocer ejemplos de esta parte de la población que puede ser tan productiva como cualquier otra. Pero, para que esto sea posible, es necesario seguir fortaleciendo las propuestas de educación especializas y formando a los docentes para que puedan contribuir con el desarrollo integral de las personas con discapacidad”, manifiesta entre señas y ademanes.

Yonilson Lebrón, discapacidad visual

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Yonilson Lebrón. (PEDRO BAZIL)

Contactar e informar de inspecciones técnicas a los demás departamentos de la institución, así como asistir y dar informaciones a los exportadores de desechos de metales son solo algunas de las funciones de las que se encarga Yonilson Lebrón en ProDominicana, institución pública a la que entró como pasante del programa de Pasantías Inclusivas. Posteriormente, gracias a sus aptitudes, lo fijaron.

Antes de llegar a la institución, cuenta que no la tuvo fácil para insertarse en el mundo laboral. “Fueron muchos ‘no’, quizás fueron más los ‘no’ maquillados o ‘sí’ hipócritas, en los que te dicen vamos a trabajar para que sea una realidad tu integración en nuestro equipo, y te mantienen siempre en ‘stand by’, pero sin resultados nunca”, comenta.  

Pero por suerte llegó a ProDominicana, donde sintió que encajó desde el primer día. “Lo que más valoro es la naturalidad con la que los demás integrantes del equipo me tratan a pesar de poseer una condición visual”, cuenta. A eso agrega que el reto más grande es poder dar lo mejor de sí mismo en cada actividad que desarrolla.

Para él, las brechas más grandes que existen a la fecha para las personas con discapacidad son las actitudinales. “La mayor barrera a la que me he tenido que enfrentar es a las limitaciones que me han sido impuestas por las demás personas de las cuales se requiere una decisión para garantizar el uso y el goce de la igualdad de mis derechos como persona con discapacidad”, finaliza. 

Leivy González, discapacidad físico-motora

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Leivy González. (PEDRO BAZIL)

“Llegué a Altice referido por la Asociación Dominicana de Rehabilitación”, cuenta Leivy González, quien inició trabajando como ‘host’ y que hoy, gracias a su esfuerzo y a la pasión que los lideres vieron en él, se desempeña como representante de ventas.

Lo que más le apasiona de su puesto es poder servir. “Me llena de gran satisfacción comunicarme con otros brindándoles orientación, aportando, además, desde mi actual posición, entregar soluciones eficaces para cubrir sus necesidades”, sostiene. Lo más retador considera que es manejar clientes con alguna inconformidad.

En su caso, la condición de parálisis se produjo a los 19 años, luego de un accidente. Altice fue la primera empresa que le dio la oportunidad de desarrollarse en el ámbito profesional luego de quedar en silla de ruedas, y lo valora como “una de las cosas más gratificantes que me ha sucedido”. 

A diferencia de los demás, como su discapacidad se produjo siendo ya un adulto, no se me presentaron otros impedimentos para seguir adelante y tocar puertas. “Tuve la dicha de que, a través del programa de inserción laboral con personas discapacitadas de Altice y por su alianza en este sentido con la Asociación Dominicana de Rehabilitación, pude ser aceptado por esta empresa, con la cual me siento muy agradecido”. A eso agrega que gracias a este empleo puede mantener a su familia: es casado y tiene dos hijos. 

Aunque admite que hoy en día se les ofrece muchas oportunidades a las personas con discapacidad dentro del mundo laboral, considera que se debe seguir trabajando en la concientización para que esta parte de la población sea valorada por sus capacidades intelectuales. 

A su vez, entiende que hay que trabajar con la educación y concientización de las personas con discapacidad, pues en muchos casos se autolimitan, por lo que evitan abrirse camino en el sector laboral, impidiendo así su desarrollo. “Sin dudas, cada vez más, la sociedad nos provee oportunidades de trabajos formales en empresas como Altice”, concluye.

Pedro Frías, discapacidad física

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Pedro Frías. (PEDRO BAZIL)

Pedro Frías se enteró de que el Banreservas estaba reclutando personas con discapacidad a través de un comunicado. De inmediato envió su CV y para su sorpresa recibió un correo devuelta en el que le indicaban fecha y hora para la entrevista. Una vez fue a la entrevista, le notificaron que pasaría a formar parte de la entidad como encargado de brindar información a los clientes y gestionar denuncias a través de Instagram.

Lo más retador de su posición, dice, es poder contestar todos los mensajes que recibe en el periodo laboral, pues esta red social es muy demandante. Lo que más le gusta es la satisfacción que queda después de brindar asistencia a un cliente y ayudarlo en lo que requiere. 

Antes de llegar a Banreservas, comenta que tardó mucho tiempo buscando empleo sin obtener respuestas positivas. “Siempre mandaba CVs cuando veía vacantes en las que me podía desempeñar, pero nunca me daban la oportunidad. Ya de por sí en el país es difícil conseguir empleo, mucho más cuando se tiene algún tipo de discapacidad”, admite.

Conseguir trabajo no solo lo ayudó a superarse en el ámbito profesional, sino también personal. Refiere que su empleo le permitió independizarse económicamente y ayudar a su familia. A su consideración, aunque en la actualidad muchas empresas dominicanas se apuntan a la inclusión laboral, todavía hay brechas por cerrar.

“Yo entiendo que todavía no se nos dan las suficientes oportunidades. Creo que una persona con discapacidad puede desempeñarse de la mejor manera en cualquier puesto, siempre y cuando tenga disposición y los conocimientos para hacerlo. Solo hace falta que nos den una oportunidad para demostrar que somos capaces”, concluye.

Zoraida Milano, discapacidad físico-motora

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Zoraida Milano. (PEDRO BAZIL)

Zoraida Milano llegó al Banco BHD León por referencia de una compañera que le comentó que la entidad bancaria estaba solicitando personal. Cuando ingresó, asumió el puesto de telefonista de la central telefónica, donde se encargaba de redirigir llamadas, tanto a sucursales como a departamentos internos. Ahora ocupa el puesto de asesora de servicio al cliente.

¿Qué es lo más satisfactorio de su posición? Saber que con su trabajo puede ayudar a los clientes a solucionar sus problemas dentro de sus posibilidades, lo que también resulta retador, ya que tiene la tarea de memorizar todos los procesos del banco para brindar una experiencia bancaria superior.

En lo profesional, insertarse en el mercado laboral la ha ayudado a obtener conocimientos que le han abierto puertas para poder aplicar en otras áreas en el futuro y seguir creciendo. En lo personal, la ayudó a independizarse. “Por ejemplo, en mis inicios en la empresa, me independicé y comencé a vivir sola, cubriendo todos mis gastos y fruto de esto, pude formar mi propia familia”, dice.

Antes de pertenecer a la institución, recuerda haber recibido la típica respuesta “te llamamos” de muchas entidades por el simple hecho de estar en silla de ruedas. “Nunca me llamaban o, como en muchos casos, inmediatamente me decían que por la infraestructura de la empresa no era posible contratarme”, refiere.

Desde su punto de vista, por suerte, el país ha avanzado mucho de cara a la inclusión laboral. “Ya a nivel personal soy testigo y tengo testigos de que la peor barrera que existe está en la mente tanto de la sociedad como de las mismas personas que viven con alguna condición, ya que la sociedad nos pone a jugar muchas veces el papel de personas incapaces, y nosotros lo jugamos, quizás por no salir de nuestra zona de confort o miedo”, concluye. 

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Periodista de Revista. Me apasiona escribir sobre salud mental y relaciones de pareja. De no ser periodista, sería psicóloga con un blog.