Diez deseos para la Gastronomía Dominicana en 2026
Una visión país desde la Academia Dominicana de Gastronomía

Al iniciar un nuevo año, la gastronomía dominicana se encuentra en un momento especialmente fértil. Ha ganado visibilidad, autoestima y proyección, pero aún enfrenta retos estructurales que requieren visión, constancia y compromiso colectivo.
Desde la Academia Dominicana de Gastronomía (ADG), proponemos diez deseos para 2026 que no son simples aspiraciones, sino líneas de acción para consolidar una gastronomía con identidad, excelencia y futuro.
Deseos gastronómicos

El primer deseo es que el producto local se consolide como el gran protagonista de nuestra cocina. Que agricultores, pescadores, ganaderos y productores artesanales reciban el reconocimiento, el apoyo y la remuneración justa que merecen, fortaleciendo cadenas cortas, trazables y sostenibles.
En segundo lugar, aspiramos a que más restaurantes dominicanos alcancen estándares internacionales de excelencia, no solo en la cocina, sino también en el servicio, la consistencia, la hospitalidad y la experiencia integral del comensal. La excelencia no es un destino, sino una práctica diaria.
Nuestro tercer deseo es que la formación gastronómica dé un salto cualitativo, integrando el oficio culinario con el conocimiento cultural, nutricional, ético y ambiental. Educar cocineros y profesionales conscientes es sembrar el futuro del sector.
En cuarto lugar, deseamos que la gastronomía sea reconocida como un eje estratégico del turismo dominicano, integrada de manera activa y coherente a la marca país, a las políticas públicas y a los planes de desarrollo territorial.
El quinto deseo apunta a la narrativa: que sigan surgiendo voces capaces de contar nuestra historia culinaria con rigor, orgullo y creatividad. Una gastronomía sin relato pierde profundidad; una gastronomía bien contada trasciende fronteras.
En sexto lugar, anhelamos que la cocina dominicana contemporánea continúe evolucionando sin romper con sus raíces, reinterpretando el recetario tradicional con respeto, técnica y sensibilidad, demostrando que tradición e innovación no son opuestas, sino complementarias.

El séptimo deseo es que se fortalezca la cultura del vino, el ron y el tabaco, tres pilares identitarios de nuestra mesa y de nuestra historia productiva.
Aspiramos a un mayor conocimiento, mejor servicio y maridajes más conscientes, así como a la valorización del tabaco dominicano como patrimonio cultural, sensorial y económico, integrado con respeto y criterio a la experiencia gastronómica.
En octavo lugar, deseamos que la sostenibilidad deje de ser un discurso aspiracional y se convierta en una práctica cotidiana y medible: reducción de desperdicios, uso responsable del agua y la energía, y una relación más equilibrada con el entorno.
El noveno deseo es profundamente humano: que más mujeres y jóvenes talentos encuentren espacios reales de liderazgo, reconocimiento y crecimiento dentro del ecosistema gastronómico dominicano, ampliando la diversidad y la riqueza del sector.
Finalmente, aspiramos a que la gastronomía dominicana continúe ganando visibilidad internacional, participando activamente en guías, foros, academias y escenarios globales, no como invitada ocasional, sino como voz respetada y propositiva.
Estos diez deseos reflejan la convicción de la ADG de que la gastronomía es cultura, economía, identidad y futuro. Trabajar por ella es trabajar por el país.

Luis Ros