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Tendencia viral
Tendencia viral

¿Por qué el 2016 es el nuevo 2026? Lo que hay detrás de esta tendencia viral

La percepción de que 2016 fue una época más sencilla está estrechamente ligada a la forma en que se vivían las redes sociales

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¿Por qué el 2016 es el nuevo 2026? Lo que hay detrás de esta tendencia viral
Kylie Jenner fue una de las figuras más populares del 2016, tras el lanzamiento de sus kits labiales. (FUENTE EXTERNA)

En medio del flujo habitual de influencers, anuncios y tendencias fugaces, en las redes sociales comenzó a aparecer algo inesperado: cientos de fotos antiguas. Imágenes granuladas e hiperfiltradas de amigos y celebridades que parecían volver a la vida de 2016

Cuencos de açaí saturados de color, jeans ajustados, gargantillas negras y los filtros de Snapchat que añadían coronas de flores o narices de perro a los rostros.

Era la era de Vine, de Pokémon Go y de los kits labiales de Kylie Jenner, una época que hoy regresa acompañada incluso de su banda sonora: "Hotline Bling" de Drake.

La propia Jenner reavivó la tendencia recientemente al publicar en Instagram una foto suya de aquellos años, con el pelo rosa pastel y una sudadera Supreme, junto a la frase: "Habría que estar ahí".

A ella se sumaron figuras como Lena Dunham, Selena Gómez y Karlie Kloss, que compartieron imágenes similares, auténticos throwbacks que en 2016 habrían llevado el clásico #TBT.

Esta mirada colectiva hacia un pasado relativamente cercano es un ejemplo claro de la aceleración de la nostalgia en internet. Las tendencias y subculturas digitales surgen y desaparecen con tal rapidez que el panorama de hace apenas unos años puede sentirse ajeno. 

La añoranza por 2016 también se vincula con una obsesión cultural más amplia por el llamado optimismo millennial: la supuesta mentalidad de quienes alcanzaron la adultez en la década de 2010, cuando la música indie marcaba el pulso cultural, Instagram y Twitter aún se sentían novedosos y la idea de una pandemia global no formaba parte del imaginario colectivo.

Aunque este sentimiento es especialmente fuerte entre los propios millennials, también ha calado en la Generación Z, que recuerda poco de aquella etapa o llegó a ella en su tramo final. Al mismo tiempo, generaciones mayores suelen criticar a los más jóvenes por percibir la vida con un exceso de optimismo.

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Infografía
Foto de 2016 de Ed Sherran, Taylor Swift y Selena Gómez durante los Grammy de ese año. (FUENTE EXTERNA)

A qué se debe

La tendencia puede parecer inocente, pero también implica cierta "revisión histórica", advierte Jessica Maddox, profesora asociada de medios y estudios culturales en la Universidad de Georgia.

Maddox participó en este ejercicio nostálgico compartiendo fotos de 2016 para mostrar a viejos amigos y a nuevos seguidores un capítulo clave de su vida: ese año pasó meses con la mano enyesada tras una grave lesión en el pulgar.

Aunque le resultó interesante presentar ese fragmento de su historia a personas que la conocieron después, no afirma extrañar ese periodo.

"La nostalgia siempre es complicada, porque creemos que al hacer o consumir algo vamos a sentir lo mismo que sentíamos entonces, y eso nunca ocurre", explica.

La percepción de que 2016 fue una época más sencilla está estrechamente ligada a la forma en que se vivían las redes sociales.

Estas se sentían más cercanas a una comunidad real, donde era más probable que muchas personas siguieran las mismas historias, participaran en las mismas tendencias, como el mannequin challenge o el millennial pink, y hablaran de los mismos programas de televisión imprescindibles.

El maquillaje era más marcado, las cámaras más granuladas y el estilo más maximalista, una estética que hoy comienza a reaparecer. "Estábamos menos en línea, pero más juntos en los espacios online", señala Maddox.

Las dietas mediáticas también eran distintas. No existía la sensación constante de estar bombardeados por malas noticias ni la práctica cotidiana del doomscrolling. "Probablemente por eso se mira atrás y se piensa que era más fácil o mejor", añade. "No se estaba tan involucrado ni tan permanentemente conectado como ahora".

  • Cuando se habla de extrañar 2016, sostiene Maddox, en realidad se añora esa sensación de monocultura, de tener espacios comunes donde reunirse en internet.

Quizás lo más revelador de este viaje digital al pasado sea la reacción que provoca en el presente. En un entorno online cada vez más caótico, cruel y polarizado, incluso una foto aparentemente inofensiva de 2016 puede generar críticas y comentarios de mala fe.

"Nada puede suceder en internet ahora sin convertirse en un tema de bandos. Nada puede simplemente ´ser´", concluye Maddox. Y, paradójicamente, esa hostilidad creciente podría ser la razón principal por la que el recuerdo de 2016 resulta hoy tan atractivo.

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