Tu café diario podría estar protegiendo tu cerebro (y no lo sabías)
Un estudio de la Universidad de Harvard con seguimiento a más de 130,000 personas durante cuatro décadas revela que el consumo moderado de café y té con cafeína está asociado a menor riesgo de demencia y mejor función cognitiva

Para muchos, el día no empieza sin una taza de café. Pero más allá de ayudarte a despertar, esa rutina podría estar haciendo algo aún más importante: cuidar tu cerebro a largo plazo.
Ahora un nuevo estudio a gran escala, publicado en la revista JAMA y liderado por el investigador Yu Zhang de la Universidad de Harvard, aporta evidencia sólida de que el consumo moderado de café y té con cafeína está vinculado con una mejor salud cognitiva y un menor riesgo de demencia.
La investigación analizó los datos de 131,821 personas -86,606 mujeres del Nurses´ Health Study y 45,215 hombres del Health Professionals Follow-up Study- durante un periodo de hasta 43 años.
Este seguimiento prolongado permitió observar cómo el consumo habitual de estas bebidas influye en el cerebro desde la mediana edad hasta la vejez.
Los resultados fueron claros: quienes consumían café o té con cafeína de forma regular mostraban mejores indicadores cognitivos y menor incidencia de demencia que quienes no lo hacían.
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Cuánto café necesitas para ver beneficios

Como ocurre con muchas cosas en la vida, la clave está en la moderación. Según el estudio, el mayor beneficio se observó en quienes consumían entre dos y tres tazas de café con cafeína (y sin azúcar) al día o entre una y dos tazas de té.
En concreto, las personas con mayor consumo de café tenían un 18% menos riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes casi no lo bebían. En el caso del té, el riesgo se redujo en un 14%.

Además, los beneficios no se limitaron al diagnóstico clínico de demencia. Los investigadores también evaluaron el deterioro cognitivo subjetivo -es decir, la percepción de pérdida de memoria o agilidad mental- y encontraron que los consumidores habituales reportaban menos fallos cognitivos.
De hecho, en pruebas objetivas como la Entrevista Telefónica para el Estado Cognitivo (TICS), quienes bebían café obtuvieron puntuaciones equivalentes a tener un cerebro aproximadamente 0.6 años más joven.
La verdadera protagonista: la cafeína

Uno de los hallazgos más reveladores fue que el café descafeinado no mostró el mismo efecto protector. Esto sugiere que la cafeína es el principal agente neuroprotector.
Los científicos explican que la cafeína actúa sobre los receptores de adenosina en el cerebro, ayudando a mejorar la comunicación neuronal y reduciendo la acumulación de beta-amiloide, una proteína asociada con la enfermedad de Alzheimer. Aunque el café también contiene compuestos antioxidantes beneficiosos, la cafeína parece desempeñar el papel más decisivo.
Sin embargo, los expertos insisten en mantener una perspectiva equilibrada.
Como explicó Yu Zhang, "nuestro estudio solo no puede probar causalidad, pero, hasta donde sabemos, es la mejor evidencia disponible sobre el consumo de café y té y la salud cognitiva, y es consistente con una biología plausible".
Y añade una advertencia importante: "no hay que pensar en el café o el té como un escudo mágico".
Un hábito dentro de un estilo de vida saludable

Aunque los resultados son prometedores, el mensaje no es que el café sea una solución milagrosa. Más bien, puede formar parte de un conjunto de hábitos saludables que contribuyen al bienestar cerebral.
De hecho, los investigadores advierten que el consumo excesivo -más de cinco tazas al día- podría tener efectos negativos, como ansiedad o problemas de sueño, que contrarresten los beneficios.
Así que la próxima vez que tomes tu café (o té) de la mañana, puedes hacerlo con un poco más de tranquilidad. No solo te ayuda a empezar el día, sino que, consumido con moderación, también podría estar ayudando a proteger tu mente en el futuro.
