SUDA, la experiencia que busca transformar cuerpo, mente y espíritu
El método se basa en cuatro etapas: conectar, soltar, energizar y liberar

En un mundo donde el estrés parece haberse convertido en una constante y donde el bienestar corre el riesgo de reducirse a una tendencia más en redes sociales, algunas propuestas buscan trascender la práctica física para convertirse en auténticas experiencias de transformación personal.
La cuarta edición de la Experiencia Holística SUDA, celebrada en Paradisus by Meliá Punta Cana, giró precisamente en torno a esa búsqueda de equilibrio. A lo largo de la jornada, los asistentes exploraron el impacto que pueden generar el movimiento consciente, la respiración y la meditación cuando se integran en una misma práctica.
Detrás de esta metodología están Flor Daneu, cofundadora y directora de experiencias de SUDA, y Lighuen Desanto, brand manager y cofundador del proyecto. El método se basa en cuatro etapas: conectar, soltar, energizar y liberar, una secuencia diseñada para promover una conexión más profunda entre cuerpo, mente y emociones.
"SUDA nació durante la pandemia, aunque llevábamos muchos años compartiendo experiencias de bienestar", explica Daneu. Desde entonces, el equipo ha llevado su propuesta a distintos destinos internacionales, combinando herramientas provenientes de diversas disciplinas con un propósito común: ayudar a las personas a reconectar consigo mismas.
En el caso de Daneu, el origen del proyecto está estrechamente ligado a una experiencia personal. Su acercamiento al bienestar comenzó durante un viaje a India, donde estudió con maestros en una escuela ubicada en los Himalayas.
"Fue allí donde profundicé en el yoga y comenzamos a integrar la meditación, las artes marciales, el movimiento consciente y la danza", recuerda.
Una alianza que lleva el bienestar a las vacaciones
La colaboración entre SUDA y Paradisus by Meliá responde a una tendencia que continúa ganando fuerza en la industria turística: el auge del turismo de bienestar.
"Estamos trabajando con Paradisus en destinos como México, Islas Canarias y República Dominicana para incorporar experiencias de bienestar dentro de los resorts y formar equipos locales que permitan que SUDA permanezca como una propuesta estable dentro de los hoteles", señala Desanto.
La iniciativa responde a un nuevo perfil de viajero que ya no busca únicamente descanso o entretenimiento, sino regresar a casa sintiéndose mejor física, mental y emocionalmente.

Vivir la experiencia
Durante una sesión de una hora, los participantes recorren un proceso que combina respiración consciente, movimiento, meditación y entrenamiento corporal.
"Queríamos crear una experiencia integral para personas que no disponen de mucho tiempo. En una hora pueden acceder a distintas herramientas de bienestar y vivir un proceso completo", explica Desanto.
Uno de los elementos distintivos de la propuesta es el uso de auriculares inalámbricos, que permiten crear una atmósfera inmersiva donde la música y la voz del instructor acompañan cada movimiento, favoreciendo la concentración y reduciendo las distracciones externas.
Si hay una palabra que define la experiencia es conexión. Para los fundadores de SUDA, el gran desafío de nuestro tiempo no es la falta de información sobre bienestar, sino la desconexión con uno mismo.
"Vivimos en una época en la que estamos desconectados del cuerpo, de las emociones y muchas veces también de los demás. Cuando diseñamos SUDA buscábamos justamente volver a integrar esas dimensiones", afirma Desanto.
Según explica, quienes participan suelen experimentar cambios inmediatos: mayor claridad mental, sensación de ligereza física, reducción del estrés y una renovada percepción de energía.
Los beneficios, sin embargo, no se limitan al plano emocional. La práctica incorpora movimientos somáticos que favorecen la movilidad, estimulan la circulación sanguínea, activan el sistema linfático y contribuyen a regular el sistema nervioso.
El bienestar como prioridad
Uno de los cambios más evidentes surgidos tras la pandemia ha sido el creciente interés por el bienestar integral.
Para Desanto, la razón es clara: "La pandemia nos hizo entender que no somos solamente nuestro trabajo. Empezamos a darle más importancia a la salud física, mental y emocional".
Esa transformación también ha cambiado la manera de viajar. "Antes muchas personas iban de vacaciones para comer, beber y descansar. Hoy buscan experiencias que les permitan regresar sintiéndose mejor que cuando llegaron", comenta.
Las nuevas generaciones, especialmente la Generación Z, han contribuido a impulsar este cambio cultural al incorporar prácticas de autocuidado como parte de su rutina cotidiana y demandar espacios que respondan a esas necesidades incluso durante sus viajes.
Cómo iniciarse
Para quienes desean dar sus primeros pasos en este camino, Desanto recomienda abandonar la idea de las transformaciones radicales.
"El error más común es querer cambiar todo de golpe. Lo ideal es comenzar con pequeños hábitos que podamos sostener en el tiempo".
Dedicar algunos minutos a estirarse por la mañana, salir a caminar, practicar respiración consciente o asistir a una clase semanal pueden convertirse en el punto de partida para cambios significativos y duraderos.
"Sentarse tres minutos a respirar antes de comenzar el día puede generar una diferencia enorme", asegura.
Tanto Daneu como Desanto coinciden en que no existe una fórmula universal para alcanzar el bienestar. Cada persona debe descubrir las prácticas que mejor se adapten a sus necesidades, intereses y estilo de vida.
"Bienestar significa estar bien", resume Daneu. "Y para cada persona ese camino puede ser diferente. Para algunos será la meditación; para otros, caminar en la naturaleza, moverse más o simplemente encontrar momentos de calma".

Laura Ortiz Güichardo