La Perla de leche, una pequeña lesión que causa dolor durante la lactancia
La periodista, educadora de lactancia y líder de la Liga de la Leche, Raysa Corporán, explica que estas lesiones son la manifestación visible de una inflamación cuya causa debe identificarse para evitar complicaciones como la mastitis

Un pequeño punto blanco en el pezón puede parecer un problema menor, pero para muchas madres representa un dolor intenso que dificulta la lactancia. Se trata de las llamadas perlas de leche, una de las consultas más frecuentes entre mujeres que amamantan.
De acuerdo con Raysa Corporán, periodista, educadora de lactancia y líder de la Liga de la Leche, estas lesiones no deben verse como un problema aislado, ya que suelen ser la manifestación visible de una inflamación que ocurre dentro de los conductos mamarios.
"Las madres suelen querer eliminar la perla pensando que así desaparecerá el dolor, pero esa práctica está contraindicada porque no resuelve el problema de fondo", explica.
Corporán señala que una perla de leche se presenta como un pequeño punto blanco en el pezón que provoca un dolor punzante durante o después de las tomas. Sin embargo, insiste en que el verdadero reto es identificar qué está provocando la inflamación, ya que de ello dependerá el tratamiento y la recuperación.
La causa más frecuente
Según la especialista en lactancia, el origen más común es el traumatismo del pezón provocado por una succión inadecuada. Esto puede deberse a un mal agarre del bebé, una posición incorrecta al amamantar, la confusión entre tetina y pezón o restricciones orales como la anquiloglosia o frenillo lingual corto.
Corporán explica que estas situaciones impiden que el bebé drene la leche de manera uniforme, favoreciendo que algunos conductos permanezcan inflamados. Con el tiempo, las células inflamatorias alcanzan la superficie del pezón y aparece la característica perla blanca.
Añade que, cuando la lesión tiene este origen, también puede ser una señal de que el bebé no está extrayendo suficiente leche, por lo que corregir la causa mejora tanto el bienestar de la madre como la eficacia de la lactancia.
Otras posibles causas

Otra causa descrita por Corporán es la disbiosis mamaria, un desequilibrio de la flora bacteriana de la mama que favorece el crecimiento de bacterias y la inflamación de los conductos.
En estos casos, explica, las perlas suelen reaparecer con frecuencia y presentan un aspecto diferente al clásico punto blanco, observándose como pequeñas protuberancias amarillentas o enrojecidas.
La educadora de lactancia indica que este desequilibrio puede estar relacionado con el vaciamiento incompleto de los pechos, el uso de antibióticos durante el parto y diversos factores asociados al estilo de vida materno.
Asimismo, advierte que utilizar extractores de leche con embudos de talla inadecuada o con una presión excesiva también puede favorecer la aparición de estas lesiones.
El riesgo de no atenderlas
Corporán enfatiza que ignorar una perla de leche o intentar tratarla de forma inadecuada puede hacer que el problema evolucione rápidamente.
Explica que la obstrucción persistente del conducto, la retención de leche y la inflamación crean las condiciones propicias para el desarrollo de una mastitis, una complicación que requiere atención médica.
Por ello, recomienda consultar con un profesional de la salud o un especialista en lactancia cuando el dolor sea intenso, la lesión no desaparezca en pocos días o se presenten síntomas como fiebre, escalofríos o malestar general.
Medidas para aliviar el dolor
Mientras se determina la causa de la lesión, Corporán aconseja aplicar medidas que alivien la obstrucción sin dañar el tejido mamario.
Entre ellas menciona realizar suaves frotamientos con aceite natural de coco u oliva para ablandar el tejido y facilitar la salida de la leche retenida. También recomienda colocar al bebé de manera que su barbilla quede orientada hacia el conducto afectado, favoreciendo un mejor drenaje.
La experta insiste en que nunca debe perforarse la perla en casa con agujas u otros objetos punzantes, ya que esta práctica incrementa considerablemente el riesgo de desarrollar una infección.
Para Corporán algunos casos pueden requerir tratamientos como antibióticos o probióticos, pero recalca que estos deben ser indicados exclusivamente por un profesional, después de identificar la causa del problema.

