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¿Qué tanto colágeno pueden aportar las patas de pollo y la gelatina sin sabor?

La doctora Sumaya Rodríguez Heinsen, especialista en Nutrición Clínica, Medicina Estética y Antiedad, pone en perspectiva una tendencia alimentaria que ha ganado fuerza en redes sociales

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¿Qué tanto colágeno pueden aportar las patas de pollo y la gelatina sin sabor?
El consumo de alimentos con colágeno no garantiza que este llegue directamente a la piel, las articulaciones o los huesos. (SHUTTERSTOCK)

Se ha hecho habitual salir en busca de gelatina sin sabor y regresar sin ella ¿Por qué se agotan tan rápidamente las gelatinas sin sabor de las góndolas del súper? ¿De dónde tanto interés de las mayores de 50 años por el consumo de patas de pollo?

La respuesta gira en torno a la búsqueda de colágeno, a raíz de contenidos encontrados en la Internet.

Para reforzar o refutar esta creencia, Diario Libre consultó a la doctora Sumaya Rodríguez Heinsen, especialista en Nutrición Clínica, Medicina Estética y Antiedad, quien pone en perspectiva una tendencia alimentaria que ha ganado fuerza en redes sociales: La idea de que ciertos alimentos pueden devolverle al organismo el colágeno perdido con el paso de los años.

La primera aclaración de la especialista resulta fundamental: consumir un alimento que contiene colágeno no significa que este llegue directamente a la piel, las articulaciones o los huesos.

"Durante la digestión, el colágeno se descompone en aminoácidos y pequeños péptidos que el organismo utiliza según sus necesidades", explica Rodríguez Heinsen.

Por ello, la evidencia científica disponible no ha demostrado que comer patas de pollo, gelatina u otros alimentos ricos en colágeno aumente de forma significativa la producción de esta proteína en el organismo o revierta los signos del envejecimiento.

"La evidencia científica disponible no ha demostrado que el consumo de patas de pollo, gelatina u otros alimentos ricos en colágeno aumente de forma significativa la producción de colágeno del organismo o revierta los signos del envejecimiento", puntualiza.

Esto no significa que estos alimentos carezcan de valor nutricional. La diferencia está en no atribuirles propiedades que la ciencia todavía no ha podido demostrar.

¿Y la gelatina?

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Infografía
La gelatina procede del colágeno, razón por la que se ha convertido en uno de los productos más buscados por quienes desean preservar la firmeza de la piel (MAGNIFIC)

La gelatina procede del colágeno, razón por la que se ha convertido en uno de los productos más buscados por quienes desean preservar la firmeza de la piel. Sin embargo, consumirla no equivale a estimular directamente la producción de colágeno cutáneo.

En ese sentido, la especialista aclara que no existe una forma específica de consumir alimentos ricos en colágeno que haya demostrado mejorar su aprovechamiento.

La recomendación de acompañar alimentos ricos en colágeno con vitamina C tiene una base nutricional, pero no debe interpretarse como una fórmula para multiplicar la absorción del colágeno ingerido.

"La vitamina C es un cofactor indispensable para la síntesis normal del colágeno", explica la doctora.

Por ello, mantener niveles adecuados de este nutriente favorece el proceso fisiológico. La recomendación es incorporar a la alimentación frutas cítricas, guayaba, kiwi, fresas, papaya, además de pimientos, tomate y brócoli, junto con proteínas de buena calidad y fuentes de zinc y cobre.

No obstante, aumentar indiscriminadamente el consumo de vitamina C tampoco representa una estrategia para producir más colágeno.

"La evidencia no indica que consumir cantidades superiores a las recomendadas aumente la producción de colágeno en personas sin deficiencia", agrega Rodríguez Heinsen.

¿Es el caldo de huesos una fuente milagrosa?

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Infografía
"Los beneficios descritos en algunos estudios corresponden principalmente a suplementos de colágeno hidrolizado y no pueden extrapolarse al caldo de huesos", advierte la doctora Rodríguez Heinsen. (MAGNIFIC)

Los testimonios que circulan en Internet han convertido al caldo de huesos en una especie de elixir contra el envejecimiento. Se le atribuyen propiedades para combatir las arrugas, fortalecer las articulaciones e incluso ralentizar el deterioro asociado con la edad.

La evidencia científica, sin embargo, es menos contundente.

"Hasta la fecha, los estudios disponibles no permiten concluir que el consumo habitual de caldo de huesos ralentice el envejecimiento cutáneo o aumente significativamente el colágeno de la piel", señala la especialista.

Un punto importante es que algunos de los estudios que han encontrado posibles beneficios corresponden a suplementos de colágeno hidrolizado, resultados que no pueden extrapolarse directamente al caldo de huesos.

"Los beneficios descritos en algunos estudios corresponden principalmente a suplementos de colágeno hidrolizado y no pueden extrapolarse al caldo de huesos", advierte.

Tampoco existen estudios comparativos de alta calidad que permitan determinar que un caldo elaborado con patas de pollo sea superior al preparado con res o cerdo para favorecer la salud de la piel, las articulaciones o los huesos. La cantidad de colágeno dependerá, entre otros factores, del tejido utilizado y del método de preparación.

Alimentos y suplementos

Otra confusión frecuente consiste en asumir que comer alimentos que contienen colágeno equivale a consumir un suplemento de colágeno hidrolizado.

"No. Los suplementos contienen péptidos de colágeno obtenidos mediante hidrólisis y formulados en dosis estandarizadas, que son las utilizadas en la mayoría de los ensayos clínicos", explica Rodríguez Heinsen.

Algunos estudios sugieren beneficios de estos suplementos sobre determinados parámetros de la piel y el dolor articular. Sin embargo, la magnitud del efecto varía entre estudios y personas.

Por tanto, estos resultados no pueden utilizarse para afirmar que comer gelatina, patas de pollo o caldo de huesos producirá los mismos efectos.

El colágeno comienza a disminuir antes de los 50

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Infografía
Diversos estudios sugieren que este proceso ocurre gradualmente entre los 25 y 30 años. (MAGNIFIC)

La preocupación por el colágeno suele aparecer cuando comienzan a hacerse visibles las primeras señales del envejecimiento. Sin embargo, la disminución de su producción comienza mucho antes.

Diversos estudios sugieren que este proceso ocurre gradualmente entre los 25 y 30 años.

El envejecimiento es uno de los factores que intervienen, pero no el único. La radiación ultravioleta, el tabaquismo, los cambios hormonales, la diabetes mal controlada, el estrés oxidativo y algunos factores ambientales también pueden acelerar la degradación del colágeno.

De ahí la importancia de medidas que van más allá de la alimentación. Proteger la piel de la radiación ultravioleta, no fumar, realizar actividad física, dormir adecuadamente y mantener bajo control las enfermedades crónicas forman parte de las estrategias para preservar la salud del organismo y de los tejidos.

La estrategia para beneficiarse del colágeno dista de acabar con toda la gelatina sin sabor que encuentres en el supermercado y de hacer de las patas de pollo un alimento obligatorio.

Mantener una alimentación equilibrada que aporte suficiente proteína, vitamina C, zinc y cobre, además de adoptar hábitos saludables.

La especialista señala que asegurar un adecuado consumo de proteínas y micronutrientes puede ser especialmente importante en adultos mayores y en personas con mayores requerimientos nutricionales.

 
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Periodista dominicana con una maestría en Comunicación Corporativa. Titulada en estilismo y asesoría de imagen. Es una apasionada del contenido sobre la salud, la belleza, el buen vivir y la cultura.