×
Versión Impresa
Edición Impresa.
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Resonancia magnética mamaria: cuándo se recomienda y qué puede detectar

La radióloga Melisa Ravelo explica cómo este estudio complementa la mamografía y la sonografía, en qué casos está indicado y por qué puede ser clave para detectar el cáncer de mama en mujeres de alto riesgo

Expandir imagen
Resonancia magnética mamaria: cuándo se recomienda y qué puede detectar
La resonancia magnética mamaria se recomienda principalmente en mujeres con alto riesgo de cáncer de mama. (MAGNIFIC)

La detección temprana del cáncer de mama requiere conocer las herramientas disponibles y saber cuándo utilizarlas.

Aunque la mamografía sigue siendo el estudio principal para la detección, la resonancia magnética mamaria ofrece información adicional que puede ayudar a identificar lesiones que pasan inadvertidas, especialmente en mujeres con mamas densas o con alto riesgo de desarrollar la enfermedad.

La doctora Melisa Ravelo, radióloga de Médico Express, explica en qué consiste este procedimiento, cuáles son sus ventajas y limitaciones, y por qué no todas las mujeres necesitan los mismos estudios de imágenes.

¿En qué se diferencia la resonancia mamaria de la mamografía y la sonografía de mama?

La resonancia mamaria es un estudio que usa un campo magnético y ondas de radiofrecuencia, sin radiación, junto con un medio de contraste intravenoso. Su gran ventaja es que muestra cómo se comporta el tejido. 

Los tumores suelen formar vasos sanguíneos nuevos y captan el contraste de una forma característica. La mamografía usa rayos X y es la mejor herramienta para detectar microcalcificaciones, que pueden ser la primera señal de algunos cánceres.

La sonografía usa ultrasonido, es muy útil en mamas densas y para diferenciar un quiste de una lesión sólida. No compiten entre sí. Cada una responde una pregunta distinta.

¿En qué casos se recomienda realizar una resonancia mamaria y qué pacientes pueden beneficiarse especialmente de este estudio?

Se recomienda principalmente en mujeres con alto riesgo de cáncer de mama, como portadoras de mutaciones genéticas o con un riesgo calculado a lo largo de la vida de 20 % o más. 

También en pacientes con cáncer recién diagnosticado, para conocer la extensión de la enfermedad, y para evaluar la respuesta a la quimioterapia antes de la cirugía.

Es útil cuando la mamografía y la sonografía no son concluyentes, para valorar la integridad de implantes de silicona y cuando aparece un ganglio axilar con cáncer sin un tumor visible en la mama.

Expandir imagen
Infografía

¿Por qué la resonancia mamaria puede ser útil en mujeres con tejido mamario denso?

En la mamografía, el tejido denso y los tumores se ven blancos. Eso puede ocultar una lesión, como buscar una bola de nieve en una tormenta de nieve. La resonancia no depende de la densidad del tejido, sino de cómo capta el contraste.

Por eso puede detectar cánceres que la mamografía no logra ver en este grupo de mujeres. Hoy existen recomendaciones internacionales que consideran la resonancia como estudio complementario en mamas extremadamente densas.

¿Puede este estudio detectar lesiones que no se identifican mediante una mamografía? ¿Qué tipo de hallazgos permite identificar?

Sí. Es el estudio de imagen más sensible que tenemos para detectar cáncer de mama invasivo. Puede identificar tumores pequeños, lesiones adicionales en la misma mama o en la mama contraria, cánceres ocultos en tejido denso y algunos carcinomas in situ de mayor agresividad.

También permite valorar la relación del tumor con el músculo pectoral, la piel y los ganglios, además de la rotura de implantes.

¿Qué papel desempeña la resonancia mamaria en la detección temprana del cáncer de mama en mujeres con alto riesgo, como aquellas con antecedentes familiares o mutaciones genéticas?

Es fundamental. En mujeres con mutaciones como BRCA1 o BRCA2, el cáncer puede aparecer a edades más tempranas y crecer más rápido. En estas pacientes, la resonancia anual, junto con la mamografía, detecta más cánceres y en etapas más tempranas que la mamografía sola.

Detectar antes significa tratamientos menos agresivos y mejores resultados. En las pacientes con mayor riesgo, el seguimiento con resonancia puede empezar desde los 25 años.

¿La resonancia mamaria debe realizarse como complemento de la mamografía o puede sustituirla en determinadas circunstancias?

En la gran mayoría de los casos es un complemento, no un reemplazo. La mamografía sigue siendo el estudio base del tamizaje y detecta microcalcificaciones que la resonancia puede no mostrar.

La excepción son las mujeres de muy alto riesgo menores de 30 años, en quienes se prefiere la resonancia sola para evitar la radiación en un tejido más sensible. A partir de esa edad se combinan ambas.

¿Cómo contribuye esta técnica a evaluar la extensión del cáncer de mama una vez que se ha confirmado el diagnóstico?

Nos da un mapa más preciso del tumor. Muestra su tamaño real y si hay otros focos en la misma mama o en la contraria. También muestra si hay compromiso del músculo, la piel o el complejo areola-pezón. Esa información ayuda al cirujano y al oncólogo a decidir entre conservar la mama o realizar una mastectomía, y a planificar mejor el tratamiento.

También es la mejor herramienta para medir cuánto respondió el tumor a la quimioterapia antes de la cirugía. Su uso debe individualizarse. No toda paciente con cáncer necesita una resonancia preoperatoria, y la decisión se toma en equipo.

¿Qué preparación requiere la paciente antes de realizarse una resonancia mamaria y en qué consiste el uso de contraste durante el estudio?

En mujeres que menstrúan, lo ideal es realizarla entre el día 7 y el 14 del ciclo, porque la lectura es más precisa. Sin embargo, puede hacerse cualquier otro día si el caso lo requiere.

Se solicita el resultado de la creatinina para valorar función renal y revisamos que no tengan dispositivos metálicos incompatibles, alergias, embarazo o lactancia. Si hay claustrofobia, es importante avisarlo con tiempo. También es esencial traer las mamografías, sonografías y resonancias previas, porque compararlas mejora la interpretación.

Durante el estudio, la paciente se acuesta boca abajo por 20 a 40 minutos. A mitad del estudio se inyecta por la vena un contraste llamado gadolinio, que muestra cómo se comportan las lesiones en el tiempo. Es seguro y las reacciones son poco frecuentes.

¿Cuáles son las principales limitaciones de la resonancia mamaria y qué ocurre cuando se detecta una lesión sospechosa?

Su alta sensibilidad tiene un costo. Puede encontrar hallazgos que al final resultan benignos, y eso genera estudios adicionales, biopsias y ansiedad. Además, es más costosa, menos disponible y no todas las pacientes pueden realizarla por claustrofobia, dispositivos metálicos o problemas renales severos. Cuando encontramos una lesión sospechosa, primero buscamos verla con sonografía dirigida. 

Si se encuentra, la biopsia se hace guiada por ultrasonido. Si solo se ve en resonancia, se realiza una biopsia guiada por resonancia. Las lesiones de baja sospecha pueden manejarse con un control a corto plazo.

¿Qué mensaje les daría a las mujeres sobre la importancia de conocer sus factores de riesgo y conversar con su médico acerca de los estudios de imágenes más adecuados para su caso?

No todas las mujeres necesitan los mismos estudios, y por eso conocer tu riesgo es el primer paso. Pregunta en tu familia quién ha tenido cáncer de mama u ovario y a qué edad. Averigua si tus mamas son densas, porque ese dato aparece en el reporte de tu mamografía.

Lleva esa información a tu médico y pregunta directamente qué estudio te corresponde y cada cuánto. La mejor imagen es la que se hace a tiempo y en la paciente correcta. Cuidarse no es tener miedo, es tener información.

TEMAS -

Periódico líder de República Dominicana centrado en las noticias generales y el periodismo innovador.