Hábitos alimentarios que puedes mejorar
Mira cómo incorporarlos en tu día a día. ¡Toma nota!

Un vaso de agua por la mañana: antes de desayunar, toma un vaso de agua fría. Activará tu metabolismo, despejará tu mente y te ayudará a ir al baño.
Desayuna: no te saltes el desayuno. Desayunar repercute favorablemente en tus hábitos alimentarios. Busca un desayuno con alto contenido de proteína, fibra y bajo contenido en azúcar.
Platos pequeños: si reduces el tamaño de tus platos, también tendrás una menor ingesta calórica sin que se traduzca en una sensación de escasez o insatisfacción.
Sustitutos saludables: puedes sustituir las cremas untables o aderezos altos en calorías por opciones livianas. En lugar de agregar manteca al pan tostado, escoge un queso liviano. El yogur griego parcialmente descremado, con uvas frescas, es una gran opción.
¡Duerme! Con cansancio es más fácil comer de más o elegir opciones poco saludables. La falta de sueño también puede alterar las concentraciones de las hormonas que regulan el hambre y el metabolismo. Dormir entre siete y ocho horas todas las noches.