Caetano Veloso o alguna cosa está fuera de orden
Veloso desbordó magia, espíritu y dominio escénico ante unas cuatro mil personas en Chavón
ALTOS DE CHAVÓN, LA ROMANA. "Yo vide una garza mora..." 65 años a bordo, Caetano Veloso salió a escena con "Outro" y demostró que es uno de los grandes Poetas del continente. Poeta, según los rusos, es un término que dignifica a la humanidad y se lo confieren solamente a los grandes creadores, no importa de qué disciplina."Dándole combate a un río".
"Así es como se enamora". Su voz sola, acompañada de tres músicos jóvenes, un repertorio que lamentablemente no incluyó más canciones en español que "Cucurrucucú paloma", "Yo he visto una garza mora", y otra más que la memoria no registra, con la escenografía más minimalista -es decir nada- que se pueda imaginar y algún juegillo de luces, Veloso desbordó magia, espíritu, dominio escénico, calidad sonora, o sea, razones de permanencia. Eso fue el viernes en la noche, ante unas cuatro mil personas que en las piedras de Altos de Chavón desafiaron la cercanía de un huracán y para quienes cantó dos ñapas: una la de la garza (que a estas alturas dice "Tu corazón con el mío") y "Descubrí que sou um anjo".
"Luna, luna. Luna llena. Menguante..." cantaba, movía las manos -con ellas habla también Caetano Veloso. Sus arreglos impecables hacían dialogar guitarra prima y rítmica, casi en beso de cuerda a cuerda, en acentuaciones sonoras que creaban realidades virtuales de color íntimo más bien, hasta que de par de saltos, ganaba el espacio frente al micrófono, al centro del escenario desnudo y decía "Minhas lágrimas", "Chao da praca", "Nine out of ten", "Um Tom", "O homem velho", "Homem", "Amor mais que discreto" -una de sus más hermosas creaciones-, "Odeio". Arremetía contra gobiernos, contra las dictaduras militares, contra la desesperanza y lo hacía con la misma convicción de los años sesenta, por eso también estaban allí, en primera fila, Silvio Rodríguez llegado de Cuba en son de espectador, Yaqui Núñez del Risco, Sonia Silvestre, Freddy Ginebra, Mónica Despradel, Víctor Víctor, Susana Silfa, Pavel Núñez, Lenny Abreu, Marivell Contreras, todos artistas, todos soñadores empedernidos.
Lo social
"Anda muchacho a la casa/ y me traes la carabina...", sigue cantando Caetano, y mientras tanto, apeló por la justicia social, pero con palabras de amor, criticó el orden global, arremetió contra los corruptos, contra la pobreza y dejó de regalo "A voz do vilao", "Como dois e dois", "Waly Salomao", "Sampa", "Um sonho", "Musa hibrida", "Desde que samba e samba" "Nao me arrependo", "Densa urbana", "O heroi", una interpretación maravillosa de "London, London" llena de matices, así hasta llegar a "Fora da ordem", un tema que a mediados de los 90, un poeta cubano escuchaba en cada portacassete a mano, todos los días de su vida."Pa' matá este gavilán/ que no me deja gallina..."
"La luna me está mirando/ yo no sé lo que me ve..." Blue jeans, pelo canoso, una libritas más que aquel deshuese de años atrás. Ve por una rendija, a un José Antonio Rodríguez que en 20 minutos interpretó 40 temas de compositores dominicanos y antes de que Maridalia cantara "Para quererte", arremetió contra la limitación de horarios y otras maravillas tropicales, en un concierto mínimo, apoyado con imágenes de Luis Kalaff, Juan Lockward, Enriquillo Sánchez y otros autores de su verjel. "Yo tengo la ropa limpia/ ayer tarde la lavé..."
"Luna, luna/ Luna llena./ Menguante", Caetano se hizo acompañar de tres excelentes músicos jóvenes y de una voz -con su falsete característico y un órgano Hammond por cuerdas vocales, en las que no pasa el tiempo-, con los que devolvió la "Tonada de luna llena" del venezolano Simón Díaz, y rompió el mito de los huracanes.
"Así es como se enamora". Su voz sola, acompañada de tres músicos jóvenes, un repertorio que lamentablemente no incluyó más canciones en español que "Cucurrucucú paloma", "Yo he visto una garza mora", y otra más que la memoria no registra, con la escenografía más minimalista -es decir nada- que se pueda imaginar y algún juegillo de luces, Veloso desbordó magia, espíritu, dominio escénico, calidad sonora, o sea, razones de permanencia. Eso fue el viernes en la noche, ante unas cuatro mil personas que en las piedras de Altos de Chavón desafiaron la cercanía de un huracán y para quienes cantó dos ñapas: una la de la garza (que a estas alturas dice "Tu corazón con el mío") y "Descubrí que sou um anjo".
"Luna, luna. Luna llena. Menguante..." cantaba, movía las manos -con ellas habla también Caetano Veloso. Sus arreglos impecables hacían dialogar guitarra prima y rítmica, casi en beso de cuerda a cuerda, en acentuaciones sonoras que creaban realidades virtuales de color íntimo más bien, hasta que de par de saltos, ganaba el espacio frente al micrófono, al centro del escenario desnudo y decía "Minhas lágrimas", "Chao da praca", "Nine out of ten", "Um Tom", "O homem velho", "Homem", "Amor mais que discreto" -una de sus más hermosas creaciones-, "Odeio". Arremetía contra gobiernos, contra las dictaduras militares, contra la desesperanza y lo hacía con la misma convicción de los años sesenta, por eso también estaban allí, en primera fila, Silvio Rodríguez llegado de Cuba en son de espectador, Yaqui Núñez del Risco, Sonia Silvestre, Freddy Ginebra, Mónica Despradel, Víctor Víctor, Susana Silfa, Pavel Núñez, Lenny Abreu, Marivell Contreras, todos artistas, todos soñadores empedernidos.
Lo social
"Anda muchacho a la casa/ y me traes la carabina...", sigue cantando Caetano, y mientras tanto, apeló por la justicia social, pero con palabras de amor, criticó el orden global, arremetió contra los corruptos, contra la pobreza y dejó de regalo "A voz do vilao", "Como dois e dois", "Waly Salomao", "Sampa", "Um sonho", "Musa hibrida", "Desde que samba e samba" "Nao me arrependo", "Densa urbana", "O heroi", una interpretación maravillosa de "London, London" llena de matices, así hasta llegar a "Fora da ordem", un tema que a mediados de los 90, un poeta cubano escuchaba en cada portacassete a mano, todos los días de su vida."Pa' matá este gavilán/ que no me deja gallina..."
"La luna me está mirando/ yo no sé lo que me ve..." Blue jeans, pelo canoso, una libritas más que aquel deshuese de años atrás. Ve por una rendija, a un José Antonio Rodríguez que en 20 minutos interpretó 40 temas de compositores dominicanos y antes de que Maridalia cantara "Para quererte", arremetió contra la limitación de horarios y otras maravillas tropicales, en un concierto mínimo, apoyado con imágenes de Luis Kalaff, Juan Lockward, Enriquillo Sánchez y otros autores de su verjel. "Yo tengo la ropa limpia/ ayer tarde la lavé..."
"Luna, luna/ Luna llena./ Menguante", Caetano se hizo acompañar de tres excelentes músicos jóvenes y de una voz -con su falsete característico y un órgano Hammond por cuerdas vocales, en las que no pasa el tiempo-, con los que devolvió la "Tonada de luna llena" del venezolano Simón Díaz, y rompió el mito de los huracanes.
Alfonso Quiñones

Alfonso Quiñones