Carlos Alberto Montaner: regresa el perfecto idiota
Estuvo casi de incógnito en un seminario en la capital

Santo Domingo. Tiene el timbre de voz de adolescente y parece más joven de lo que es, a pesar de las gafas y del cabello cada vez más escaso al frente. Odiado por algunos y admirado por otros, Carlos Alberto Montaner decidió su vida una mañana que fue a ver a su profesor de Matemáticas, nada más y nada menos que el poeta Raúl Ferrer, quien era militante del Partido Socialista Popular: "el rumbo que va a tomar esto es el comunismo.
Prepárense muchachos porque su generación va a vivir grandes cambios". El futuro escritor no dijo nada, pero decidió ese mismo día de 1959 que se iba de Cuba.
"Salí en 1961, era un muchacho muy jovencito, que se escapó de una cárcel. Me protegen en una embajada, la embajada de Honduras, que rompe relaciones, salgo entonces protegido por la embajada de Venezuela y voy a Estados Unidos donde estudio Literatura y luego me voy a Puerto Rico a enseñar Literatura y ahí estuve en una universidad hasta el 70. Como mi vocación era la de escritor me fui a España, en la primera oportunidad, a hacer un doctorado en Madrid, pero mi propósito era quedarme allí", resume así su formación.
Lo primero que publicó fueron unos "horrendos poemas" y ahí empezó y acabó su carrera de poeta. "La Literatura no hubiese soportado un segundo libro de poemas míos". Luego vinieron dos libros de cuentos, una novela, ensayos, periodismo. "Comencé a hacer periodismo con una agencia de periodistas vinculados a los republicanos españoles exiliados en Nueva York, escribía desde España y les mandaba las colaboraciones".
Carlos Alberto Montaner reconoce que cuando era estudiante "me interesó mucho la literatura de la generación del 98 español, sobre todo Valle Inclán, su prosa. Luego en la medida que fui evolucionando, me interesó más el ensayo, Ortega y Gasset, por ejemplo, fue una lectura que me apasionó en mi juventud y posteriormente, el ensayo socioeconómico, socio-político, gente como Heidegger, cambiaron mi visión de la sociedad, de sus problemas y soluciones. Y entre los narradores latinoamericanos tengo dos devociones muy claras, García Márquez y Mario Vargas Llosa, dos escritores extraordinarios por distintas razones, pero ambos de primer orden", explicó a Diario Libre.
El vivir en distintos países, sociedades y ver sus contrastes y cómo evolucionan, generan en cualquier persona curiosa algunas interrogantes. Eso no ha sido distinto en su caso, afirma. "Uno trata de encontrar respuestas, y las respuestas están en los libros. Primero cuando los lees y los analizas y luego cuando tú mismo intentas encontrar respuestas por tu cuenta, como hago en mis últimos cuatro o cinco libros, entre ellos El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, que publicáramos hace 10 años exactamente Plinio Apuleyo Mendoza, Álvaro Vargas Llosa y yo", afirma. "Diez años más tarde, la cosecha de idiotas es copiosa, hay una especie de espasmo del neo populismo más agresivo y hay que volverse a plantear el tema, con un libro que aparecerá próximamente y se titulará El Regreso del Perfecto Idiota Latinoamericano", concluye.
El camino de América Latina debería ser el de países tan disímiles como Irlanda, Taiwán o Chile o la propia España".
Carlos Alberto Montaner
Prepárense muchachos porque su generación va a vivir grandes cambios". El futuro escritor no dijo nada, pero decidió ese mismo día de 1959 que se iba de Cuba.
"Salí en 1961, era un muchacho muy jovencito, que se escapó de una cárcel. Me protegen en una embajada, la embajada de Honduras, que rompe relaciones, salgo entonces protegido por la embajada de Venezuela y voy a Estados Unidos donde estudio Literatura y luego me voy a Puerto Rico a enseñar Literatura y ahí estuve en una universidad hasta el 70. Como mi vocación era la de escritor me fui a España, en la primera oportunidad, a hacer un doctorado en Madrid, pero mi propósito era quedarme allí", resume así su formación.
Lo primero que publicó fueron unos "horrendos poemas" y ahí empezó y acabó su carrera de poeta. "La Literatura no hubiese soportado un segundo libro de poemas míos". Luego vinieron dos libros de cuentos, una novela, ensayos, periodismo. "Comencé a hacer periodismo con una agencia de periodistas vinculados a los republicanos españoles exiliados en Nueva York, escribía desde España y les mandaba las colaboraciones".
Carlos Alberto Montaner reconoce que cuando era estudiante "me interesó mucho la literatura de la generación del 98 español, sobre todo Valle Inclán, su prosa. Luego en la medida que fui evolucionando, me interesó más el ensayo, Ortega y Gasset, por ejemplo, fue una lectura que me apasionó en mi juventud y posteriormente, el ensayo socioeconómico, socio-político, gente como Heidegger, cambiaron mi visión de la sociedad, de sus problemas y soluciones. Y entre los narradores latinoamericanos tengo dos devociones muy claras, García Márquez y Mario Vargas Llosa, dos escritores extraordinarios por distintas razones, pero ambos de primer orden", explicó a Diario Libre.
El vivir en distintos países, sociedades y ver sus contrastes y cómo evolucionan, generan en cualquier persona curiosa algunas interrogantes. Eso no ha sido distinto en su caso, afirma. "Uno trata de encontrar respuestas, y las respuestas están en los libros. Primero cuando los lees y los analizas y luego cuando tú mismo intentas encontrar respuestas por tu cuenta, como hago en mis últimos cuatro o cinco libros, entre ellos El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, que publicáramos hace 10 años exactamente Plinio Apuleyo Mendoza, Álvaro Vargas Llosa y yo", afirma. "Diez años más tarde, la cosecha de idiotas es copiosa, hay una especie de espasmo del neo populismo más agresivo y hay que volverse a plantear el tema, con un libro que aparecerá próximamente y se titulará El Regreso del Perfecto Idiota Latinoamericano", concluye.
El camino de América Latina debería ser el de países tan disímiles como Irlanda, Taiwán o Chile o la propia España".
Carlos Alberto Montaner
Alfonso Quiñones
Alfonso Quiñones