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Cierra "Que no me quiten lo pintao"

Primera exposición colectiva que pasa de un museo a otro en el país en su programación

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Cierra Que no me quiten lo pintao
Yoryi Morel, Fiesta campesina, 1959, óleo sobre madera.
Santo Domingo . Que no me quiten lo pintao. Los códigos visuales del merengue, cerró su ciclo ayer en el Museo Bellapart, donde estuvo desde julio. La exposición, perteneciente al Centro León, de Santiago, es una 'creación' -porque curar arte también es crear- de Sarah Hermann. Ayer, Sarah enseñó con esa pasión que la caracteriza los secretos de la exposición.

"Mira cómo Yoryi Morel reflejó a Ñico Lora tocando el acordeón", y lo señala en El acordeonista, una obra de 1933; en Bachata de 1941 y en Fiesta campesina, de 1959. Mientras aparece el mismísimo Ñico Lora, redivivo gracias a la magia del video, en un material fílmico de Max Pou, realizado para promover el turismo hacia República Dominicana en 1965.

La muestra, expuesta originalmente en el Centro León, de Santiago, del 6 de abril al 14 de julio, acompañó el primer Congreso Internacional del Merengue. Obras de Colson, Zanetti, Recio, Quisqueya, Morillo, y otros, siguen viviendo, pero de otra manera. Que no me quiten lo pintao, ya es memoria.